26.7.04

dislexic living



"dislexic: food for work"

escribir para no morir...

dormir para no estar despierta...

leer para no pensar...



¿porqué no mejor pensar sin tener que leer,

vivir sin tener que dormir y

morir sin tener que escribir?


Non Omnis Moriar.

Vulnerat omnes, ultima necat.

Cave ne cedas. Ex toto corde.



17.7.04

he pasado tanto tiempo sin olerte que creo haber dejado de respirar

Me gusta dormir por las tardes porque así no estoy despierta y si algún pensamiento llegara a atormentarme mientras duermo lo confundiría con una más de esas pesadillas tan comunes y corrientes que posiblemente no recuerde… pero al despertar invariablemente me invade aquel sentimiento de mísero remordimiento, de saber que algo me falta y aunque quiero negarlo, aunque intento volver a dormir, la espina punzante no se esfuma ni se desvanece el dolor; las frías gotas de sudor caen por mi frente nublando mis ojos, aclarando la garganta que busca desesperadamente entonar una sinfonía de la nostalgia, pues es aquel sentimiento que no me deja dormir y me vuelve insoportable estar despierta, y que traduzco en estas insípidas letras; el dolor más fuerte es morir por la nostalgia de algo que no viviré jamás.
Desperté velozmente de aquella reserva y enferma como tú… Me abandonaste entre estos campos de mierda pura, y ahora despierta como sólo se puede estar cuando se ha dormido tanto, me planto varada ante la nube espesa que fue mi sueño y frente a mí estúpido cuerpo están las cartas de aquel basurero que alguna vez consideré hogar del romance de mi soledad. No me ha quedado más opción que devolver las cartas al tiradero local de donde han salido… no merecen más.
Ha pasado tanto tiempo sin oler tu nombre, sin tocar tu aliento, sin escuchar tu mente… También he visto caer las hojas mientras me decido a escribir. Suelo leer tus pensamientos a escondidas de mi propia conciencia aunque temo a tu mente y pretendo... no sé que pretendo, siempre intento escribir y la primer línea suena bien, lo demás es pura basura; relleno de pavo. Cuando comienzo a roer mis uñas, a desgraciar un poco más los padrastros de mis manos y leo y releo aquella primera línea me doy cuenta que ese pseudo don de escritora termina muy pronto, se esfuma y no queda nada… nada más que aquellas bases idiotas que se me enseñaron hace tantos años y que ahora sirven para un carajo.
Te escribo a ti porque es tu olor el que se mantiene impregnado en mi ropa, el que lucha contra mi conciencia y prevalece ante toda mi razón, me hipnotiza me idiotiza y me tiene aquí, frente a una pantalla vacía esperando un llamado, algún corno inglés que avecine la llegada del deseo... y nada. “No me decepciones” le susurro a mi pobre corazón, “no dejes de latir”.
Y de nuevo reviso mis uñas, por si de casualidad alguna otra se ha roto, mas permanecen intactas... y mientras tanto alguna canción miserable se tararea en mi interior y me concentro para no permitir que la razón interfiera en estas líneas, que no trate de corregirlas, de insertarles estilo, métrica o cambio de acentos… solo yo, con mi sonata interior, mis uñas hechas mierdas y las vísceras revueltas.
Y ahora que la mierda se ha apoderado de todo en mi interior o por lo menos me ha hecho dejar de sentir y que he podido destrozar aquellas uñas postizas tan absurdamente caras... me alejo de ti, por algunos instantes... te borro como debería hacerlo el mundo entero y comienzo a solfear una nueva melodía para poder pensar en algo más que no sea aquel recuerdo que nunca pensé poder recordar tan dolorosamente.
Podría ser la orgullosa que todos esperan siempre, la que el mundo adore y ésta podría ser mi nueva careta, fuera de la reputación de puta que me persigue con el paso de los segundos, tan falsa que permitiría seguir pensándome como una zorra aunque en mis sueños el guión dicte a una señorita de mundo y no poca educación. Comienzo a sonambulear, a vivir dormida y a dormir despierta. Esta noche intentaré no volver a despertar esperando encontrarme al caminante nocturno que empuñe el vidrio contra el cual encajaré perfectamente dentro de la figura ideal de un muerto viviente. Cuando por fin sea tiempo de preguntarme con tristeza ¿dónde está mi vida? Será porque estoy dormida.
Sueño con soñar eternamente y mientras eso sucede resulto estar mas despierta que nunca, tan despierta que el alba me encontrará en la misma silla incómoda al terminar la noche. El cigarrillo está apunto de apagarse entre mis largos dedos de uñas podridas y creo que tendré que abrir la cuarta cajetilla de la noche porque el ocio me mata. . . ojalá lo hiciera literalmente. Después de casi tres noches sin dormir –y hoy vamos por la cuarta-, esperando a que vuelvas, hago de ese pensamiento el centro de este vaso de agua que al tragar se convierte en un maldito huracán interior. Al principio, esperaba que fuera sólo un error, que si buscaba algo con que matar el tiempo, se me olvidaría tu ausencia y podría volver a la normalidad de los anormales; pero después de leer sin gafas las minúsculas precauciones en las cajas de píldoras consumidas y luego de recitar todos las canciones que recita este autómata tocadiscos, creo que mis intentos por olvidarme de ti a base de trucos absurdos y monótonos no funcionan más y empiezo a perder el control que me habían impuesto en este lugar tan gris. Ya no concilio el sueño sin que vengas antes a contarme una de tus fabulosas e increíblemente irracionales historias de tu mundo que tan extraño me es, pero aunque sean cuentos ridículos para los demás e incomprensibles para esta cabecita estúpida, me fascina oírlos mientras mis propios pensamientos divagan por el mundo de los sueños irreales hasta que parece que todo cambia, la niebla provocada por el estupor pastillero deja de cubrir mi cabeza como un casco, se difumina y desaparece al paso de aquella cegadora luz que provocan mis trastornados sentidos al dejar parpadear.
Si he de volver a despertar, quisiera que fuera caminando entre tus sueños, para convertirlos en pesadilla, para que no vuelvas a dormir jamás pero la razón detiene tan insensatos pensamientos pues para yo poder entrar en tus sueños necesitaría partir la dura coraza que tienes por cráneo.
Después de dos compases retomo el hilo de mis pensamientos, todo es como la última función de una obra que conozco bien pero que nunca he podido protagonizar. En esta última función tú siempre decides que obra se va a realizar y yo decido que papel he de interpretar. Estoy lista ahora, he visto todas las fotografías y me las sé tan bien que puedo comenzar una película por mi cuenta pero siempre espero a que me des el grito de prevenidos y comencemos a ensayar. Va a ser un infierno esta noche, donde puedes ser espectador aunque te recomiendo que lleves este sueño a tu casa ya que después no hay regreso para ti... tendrías que verla una y otra vez hasta volverte la semilla que me creó. En este film solo estoy yo encima de ti y no puedo creer que me halla tomado tanto tiempo decidirme, para ti fue tan rápido el final del carrete y para mí sólo es el final de la línea; el final de la vida. Creo haber visto este papel interpretado tantas otras veces... ¡qué buena película! Me repito una y otra vez aunque no le entienda jamás.

Como una sombra a lo lejos se movía por entre las paredes de su habitación. Unos días enclaustrada la habían hecho formar parte del papel tapiz. Cada movimiento parecía falso, hecho por una fuerza superior que ella no controlaba, y el espejo ya no reflejaba más su silueta; Ya no había nada frente al espejo.

16.7.04

diálogos efímeros I

1.
-Maté al pez de mi roomie, ¿alguien dígame qué hago con el pez?
-Comienza por llamarlo pescado, y has sushi...
-¡¡¡¡Así se llamaba!!!!
-¿El pez?
-¡Si!
-Bueno, entonces tíralo por el escusado...
-¿Cómo lo voy a tirar por el escusado?
-Así, como lo hacen en la tele... También puedes enterrarlo en el jardín y ponerle una tumba que diga “Rest in peace lovely Sushi”.
-Suena mejor la idea del escusado, pero ¿cómo?
-No sé, supongo que lo coges, lo avientas al inodoro y le jalas... y se va por el agujero.
-Pobre pez.
-Recuerda... ya es pescado. Además ¿quién le pone “Sushi” a su pez?
-Mi roomie.
-Eso es predestinación kármica.
-Me da miedo entrar a la cocina porque ahí está.



2.

-Por fin, ¿qué le hiciste al pescado?
-Lo enterré en el jardín de afuera.
-Y ¿qué le vas a decir a tu roomie?
-No sabe, está de vacaciones y regresa el Jueves, pero ya le hablé por teléfono y le conté la desgracia... jajajaja
-¿Cómo reaccionó?
-En realidad no le importó, y yo de pendeja toda preocupada.
-Seguro alguien le regaló a Sushi y no sabía que hacer con él; matándolo le hiciste un favor.
-Ya llevaba más de un año con él y yo lo maté.
-Imagínate que te metieran a la cárcel por eso.
-¡Calla¡ ¿No vez que en esta parte del mundo demandan hasta por estornudar? No me vayan a acusar con la asociación protectora de animales.