31.10.04

de noche... de brujas

Es de noche
Es de brujas
Tan solo un día más
Seguir caminando
Por siempre
En los huesos
Vestida de negro
Con los ojos ausentes
Es de noche
Y no volverás
Porque has dado marcha
Y no debes voltear
¿De qué te preocupas?
La muerte
En su noche
Se ha robado un corazón
Creo que era el tuyo
Porque ahora sientes
Este terrible dolor
No,
Aún mejor
Ya no sientes
Y solo queda
La ausencia de algo
Que alguna vez
Te hipnotizó.

Las brujas
De noche
Te guían
Te arrastran
Golpeándote fuerte
Obligándote a seguir llorando
Sin ojos
Sin corazón

Lentamente
Amargamente
Al final del corredor
No hay nadie
No tendrás de qué asirte
Ni sobre quién llorar
Nunca más
Porque la noche
De brujas
De muerte ajena
Te ha obligado a caminar
Caminar
Caminar
Para no estar viva
Para no estar muerta
Para ya no estar…

Aunque sea un dolor
No es extraño
Ya lo conoces
Lo has venido viviendo
Lo has venido muriendo
Al sufrir

Y al final
Sólo deseas
Que la señora de negro
En su noche
En su día
En su vida
Se lleve el dolor
Y te deje vacía.

29.10.04

odisea 2001 en el ciberespacio I

(Entra Sean Austin riéndose. Está leyendo una agenda electrónica.)

Sean Austin: Buenas tardes. Soy Sean Austin, mucho gusto. Estoy revisando una información muy interesante. Tengo 27 correos nuevos y ya amenazaron con cancelarme la cuenta. La mayoría son basura. Propaganda, cadenas, correos de superación personal, nada interesante... Ah, pero aquí hay uno que vale la pena mencionar: Mi tío John que vive en Taipei murió... hace 10 minutos. Mi primo me envía saludos. Tengo aquí 30 razones por la que una cerveza es mejor que una mujer; y algún desviado mental me envió un video bastante gráfico de una persona suicidándose con unas tijeras. Ya saben, todo lo normal. ¿Qué? ¿Creen que esto no es normal? Tal vez. Es cierto, mi lista de contactos puede estar formada por un grupo de personas por demás peculiares y bizarras. Los invito a que vean el viaje de un navegante cualquiera, en el año 2001...

(Sale. Se escucha lluvia de fondo, truenos y demás. Aparece el Navegador con su Mamá, la Mamá se está arreglando para salir)

Mamá: Siempre es lo mismo contigo. Viernes en la noche y tu encerradote aquí en la casa. Ya te dije, tienes que salir y hacer amigos. Y no me digas que tienes amigos porque no me refiero a esos del chat room. No, amigos reales, de carne y hueso. No me pongas esa cara. Tu sabes que te quiero. ¿Qué no entiendes que la chunche esa no sirve para pensar? En cuanto te conectas en línea desconectas tu mente. No entiendo qué puedes ver de interesante en estar 5 horas pegado a un monitor. Si hasta pareces zombie. Tienes 17 años, hay tantas cosas por ver en el mundo real. Créeme, no hay nada interesante en la supercarretera de la información. Bueno, ya me tengo que ir, quedé de pasar por tu papá a las 8:00 y ya voy tarde. Vamos a ir al cine y luego a cenar. ¿Seguro que no te da miedo quedarte solo con esta tormenta? Bueno entonces ya me voy. No nos esperes, regresamos tarde. Y por favor, no te desveles con la cosa esa.

(Sale. El Navegador se espera unos momentos y después se levanta. Se escucha música de orquesta afinando sus instrumentos. El Navegador se levanta, hace reverencia y asume la posición de director de orquesta frente a la computadora.)

Computadora: Buenos días Navegador, bienvenido de regreso. ¿Listo para otro viaje? Comenzando conexión, ahora. (Se sienta y se escucha tono de fax. Se conecta. Oscuro. Luz y aparece El Navegador. Entra el Buscador)

Buscador: Buenos días, o tardes, es que ya sabes como es esto de la globalización, siempre es buenos días o buenas tardes en alguna parte del mundo. ¡Qué modales los míos! Si de Internet se trata yo soy lo que necesitas, conozco todo de la A a la Z, puedes llamarme el Buscador. ¿Eres nuevo por el rumbo? No espera, no me digas, yo adivino. Soy un experto leyendo cookies. Tú eres... El Navegador. ¡Pero claro! ¿Cómo no te reconocí? Bienvenido Navegador, ¿en qué puedo servirte?
Navegador: Quiero ver mi correo.
Buscador: A la orden.
Navegador: Pero ábrelo en otra ventana y quédate cerca por si necesito algo.
Buscador: Como usted mande...

(Entra el Correo. Se congela el Buscador.)

Correo: Buenos Días, o tardes, con esto de la globalización... Correo en línea a tus ordenes.
Navegador: Quiero ver mi mail.
Correo: ¿Y quién eres tú?
Navegador: Soy el Navegador.
Correo: ¿Qué más?
Navegador: Romeo 1 4 2
Correo: Lo siento, su petición no es valida. Intente de nuevo más tarde.
Navegador: Espera, quiero decir: Romeo 1 2 4
Correo: Bienvenido. Perdón por las molestias pero recuerda que todo lo hacemos por tu seguridad. Ahora mismo te lo traigo. (sale)
Navegador: Buscador.
Buscador: Sí, ¿qué quiere?
Navegador: Necesito información sobre un tal Carl Jung.
Buscador: No diga más ya estoy trabajando en ello. Hay 21 345 páginas relacionadas con Jung.
Navegador: Muéstrame las 3 primeras.
Buscador: Tengo el programa del departamento de Psicología de la Universidad de Atlanta, un análisis de la película Titanic desde el punto de vista jungiano y una biografía de una enciclopedia en línea que explica todo sobre Jung.
Navegador: Abre la primera y la tercera en ventanas nuevas.
Buscador: Tip de Internet "Si abre muchas ventanas su conexión se volverá más lenta."
Navegador: ¿Te pregunté eso?
Buscador: No, ahora le traigo lo que pidió. (Sale. Entra el Correo)
Correo: Ya volví, perdón por la tardanza. Tienes 13 correos nuevos. Te estás pasando en tu cuenta. Es mi obligación informarte que de acuerdo al párrafo 3 del desglose de responsabilidades que tú aceptaste al abrir esta cuenta, el usuario puede tener su cuenta cancelada si...
Navegador: Sí, sí, sí... solo dame mi correo.
Correo: Cómo usted diga. (Entra el Buscador acompañado de la Enciclopedia que está estudiando sus notas. Se congela el Correo)
Buscador: La página de la enciclopedia está bajando la información. La otra ya bajó, pero es puro texto. ¿Te la leo? (El Navegador asiente) La Universidad de Atlanta se place en declarar abiertas las inscripciones para su curso: El mundo sin Carl Gustav Jung. Para mayores informes comuníquese...
Navegador: Ciérrela. Correo (Se descongela el Correo y el Buscador se congela. La Enciclopedia sigue estudiando) Abre mi primer correo.
Correo: Correo de vacalactica@hotmail.com Forward Forward Reply Forward. Comienza el mensaje. Vean esta página está buenísima.
Navegador: Ábrela.
Correo: Vas a entrar a una página fuera de tu cuenta. Para tu seguridad la abrimos en una ventana nueva. No nos hacemos responsables por lo que pueda suceder. (Se congela. Entra el Chiste. Este personaje está desnudo y trae su disfraz en la mano. De la manera más lenta se irá vistiendo a lo largo de la obra. Junto a él viene la Publicidad)
Publicidad: Mientras espera a que baje su página tenemos información que le podría interesar. ¿Sabía que usted está perdiendo dinero al estar navegando? Así es, cada minuto que pasa sin nuestro programa es dinero que usted está tirando a la basura. Riqueza.com le ofrece un método novedoso para volverse rico sin mover un dedo...
Navegador: No me interesa. Ciérrate. (La publicidad se va... aparentemente) Buscador. (Se descongela).
Buscador: Sí...
Navegador: Tráeme a la enciclopedia y minimízate. (Buscador se congela y se acerca la Enciclopedia)
Enciclopedia: Le recordamos que nuestra enciclopedia en línea es gratis pero por favor visite nuestro patrocinador: riqueza.com
Navegador: Sí, sí, sí, muéstrame la información.
Enciclopedia: Jung, Carl Gustav Jung, psiquiatra y psicoanalista suizo, fundador de la escuela analítica de la psicología. Jung realizó una variación sobre la obra de Sigmund Freud y el psicoanálisis...
Navegador: Es perfecto. Imprímelo.
Enciclopedia: Pero ¿no quieres por lo menos leerlo?
Navegador: ¿Te pregunté tu opinión?
Enciclopedia: Imprimiendo...



carlos r. lever

26.10.04

silicia en el país de las basurillas

gracias por siempre astrompeta, radhalí y lewis caroll ...



Silicia era una pecqueña microchip Lentium III que ¿corría? lentamente en
tres ttrreess t t t r r r e e e s s s lentocidades: Lenta, Lentita y Lentísima,
según la carga de trabajo en intendencia (la cual podía ser positiva o negativa)...
Siendo Positivos, Silicia gozaba de una rubia microsuavecabellera eléctrica,
siendo Negativos difícilmente alguien podría ver la belleza de dichos peloctritos...

Silicia tenía un Gatillo llamado Ak-47 que gustaba de ronronear como el sonido de
algunas unciertas baladas que, cuando te llegan al fondo del corazón...
literalmente te matan las e-motiones del tonti-chip.
Y un buen día... Silicia en su lento rrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrronrrrrrrrrrrrrrrrrrrronearrrrrrrrrrrrrrrr
dejó de ser la dulce y pecqueña microchip para convertirse
en una macro rata de antecedentes penales, encarcelada por el abuso del alcohol y enclaustrada en una fría y pútrida mazmorra, donde conoció a la sardina asesina quien se convirtió en su gran sen-sei aunque apenas pudiera botar...
Sardina, como todo pez, fue pescado en un acto delictivo-mágico-terrorista,
condenada a cadena perpetua en alguna isla canaria.
Al partir, regaló un hongo gigante a su amiguita...
Silicia, guardó el champ para un momento de extrema feli-deidad
y decidió escapar de la realidad tomándose una botella completa del anti-várices "Goicoechea" del doctor astromperra.
Pero el frasco en realidad contenía mortal gelatina de limón...
que de rancia e-motion le re-volvió re-loco el ce-Re-bro...
Jaló le la cola a su gatonto mertonto... más fuerte ven Aká-47,
tan fuerte que el tonto salió disparado a lentium velocidad III
y fue a parar al hoyo del No-oyó donde ha(vi)-es-taban sus amiguines imagina-Río-s...
y rió tan fuerte que ni el té se tomó al ver lo que sigue a continuación:



23.10.04

confesiones de una chica fresa en la mazmorra

No suelo postear anécdotas personales
Salvo en el caso de las reseñas de conciertos.
Y tampoco suelo punkear un texto antes de tiempo.
Pero esta nota roja merece atención


ayer fui encarcelada en un presidio de mediana seguridad.



Privada de la libertad… ya no hay moral
Me sentí como Jean Valjean cuando alguien comenzó a llamarme como “hey! cero punto cuarenta y tres, pasa por acá con el MP”
Me detuvieron por conducir en estado de ebriedad.
Por gritarle a la criada que me subió a la patrulla a empujones.
Ni peda estaba.
*eso dicen todos güerita*
Me pasé por .03 grados de alcohol, esto lo decía un papel que nadie me enseñó y luego no quise firmar, con lo que concluyeron que estaba resistiéndome al arresto.
¡Al carajo!
El de derechos humanos y el del valet parking estaban coluditos y me pusieron un cuatro.
Pero soy pobre
Trabajo en intendencia
Y no tengo para sobornar a tanto tira
Así que dócilmente me dejé conducir al ministerio público
Por más que hice reír al médico y me diagnosticó como “no ebria, sí apta”, no hubo fallo a mi favor y me aventaron 20 horas de encierro en el penal del “Torito”.
Horas inmutables.
Sin fianza.
Sin mordida, porque justo hoy estaba el señor-licenciado-no-corrupción-superintendente-de-mierda-gracias.
De jodido lograron mis cuates que me quedara arriba en los separos
Y no en las galeras
Pinches cuates traían una peda envidiable
Yo casi no tomé
Soy Diminui tres chelas
De haber sabido me la ponía con wiskey
A las cinco de la mañana llegó un actuario
Alguien metió un amparo
Me iban a dejar salir
“suspensión inmediata del arresto" le gusta decir al anciano Lic.
Pero nada...
Resulta que venía mal el código del ministerio público y no había autoridad competente para soltarme.
Entonces me fui al Torito
Con otros cuatro muchachitos
Que se veían más asustados que Merboy cuando caminaba por el mercado de las flores y hierbas exóticas.
Para colmo el patrullero como que se detuvo en una calle misteriosa a hacer negocios con unos individuos montados en coches negros que cercaron a la patrulla.
Pensé que además de todo nos iban a violar antes de entrar a la cárcel.
No fue así
Y me tranquilicé
Hasta me aventé una siestecita profunda
Babeando el plástico divisor y toda la onda.
Pero cuando llegué al torito yo también me cagué.
Una amiga de la prepa ya había caído en las redes.
Y lo contaba todo tranquilo.
Muy divertido.
Pero está de la verga allá adentro.
Las presas mueven sus positos de metal al compás de insultos y van haciendo música con las rejas.



Y yo tenía ganas de orinar
De cagar
Y además creo que comenzó a bajarme la mengambrea entre las piernas.
Un tira me quitó los lentes y dijo “bonitos ojos café claro” (bonitas piernas)
En ese momento como que dije, mejor ya flojita y cooperando.
Otra vieja dijo “bonitos zapatos”
Ahí juré verlo todo perdido… caminar descalza hubiera sido lo peor.
Pero nuevamente llegó el actuario traído por un ángel guardián al que le debo hasta los chones.
Y salí a las ocho de la mañana, con apenas 5 horas de formal prisión…
es decir, que me faltan 15 horas más que podrían ser perdonadas por el juez cuando la demanda de amparo tenga lugar este próximo jueves.
¡Vayan a echarme porras!

Fui encarcelada amiguines de internet
Miembros de la pandilla basurilla, necesito un apapacho
Los cólicos de sardina no son nada comparados con la mugre de las celdas del Torito.
Nada
Nada
Así que ya saben, si algún día desaparezco es porque el amparo valió para pura madre y unos tiras pitufines vinieron a hacer cumplir el resto de mi sentencia.

Ahora si,
estoy lista
rían y búrlense de mí.
Tengo todas las liendres y chinches que se me pudieron haber subido
Pero que no les de asquito
Del miedo y la impresión del evento seguramente me quedaré calva
Los querré siempre
Dimi 0.43

PD: La lección –como bien dice la sabia y ponderada champiñón- no es dejar de tomar cuando uno maneja o dejar de manejar cuando uno toma… la verdadera lección consiste en ser más puta y zorrearle al MP y todo el elenco, cargar spray de pimienta para cegar a la perra que me arañó al subirme a la patrulla. Y traer drogas para pasar el rato porque no te dejan ni leer adentro de los separos.

PD2: los que no han leído la reseña de Sonic Youth, no dejen de hacerlo. También es una historia curiosa.

22.10.04

sonic youth rockea pesado

(el que se separa, se muere)


Cuatro individuos con poco en común, dirigiéndose al mismo lugar. El camino fue largo pero bien sencillo; todo en dirección al oriente, hacia donde sale el sol, luego la vuelta a la izquierda, la carpa de un circo; momento volador.
Demasiadas personas, es extraño que sean todos tan jóvenes, no hay ningún fan original; seguramente es porque estamos bien lejos.
Las patrullas prohíben a los automóviles estacionarse sobre la gran avenida. Hay un servicio de valet parking, la cola es impresionante y el concierto está apunto de empezar.
Dos de ellos se bajan del coche y comienzan a esperar a la entrada del lugar. Los otros dos permanecen sentados en la fila interminable de rojos foquitos, al parecer son los últimos y la acomodadora ha olvidado que siquiera existen.
Comenzaba a entrar la gente. Los coches seguían esperando al valet. Las grúas amenazaban con llevarse al primer incauto.
Tuvieron que dejar entrar a muchos antes de poderse reunir de nuevo los cuatro. Jadeantes comentaron unas breves líneas, pidieron permiso a dos especies de arañas para reintroducirse en la fila... todo había sido estresante pero habían llegado y allá adentro esperaban los demás amigos, sería un gran concierto.



La barra vendía sólo cervezas, el calor en las gradas era insoportable... divisamos que la sirvienta había sentádose junto a nosotros, lo cual agradecemos porque nos ha proporcionado algunas de las mejores carcajadas de nuestras vidas con esa postura de estatua-estoy-barriendo que no perdió en todo el evento; así, tal cual... “como si estuviera en misa”.
Sin embargo fue un gran show y las eternas distorsiones provocaron que el agudo sonido permanezca incrustado en mi cabeza. Hasta “maría” coreó la penúltima rola.
Distorsión.
Una última canción.
Eterna distorsión.
Final. Luces. Tranquilidad. Agudo zumbido. Eterno.
Sigo escuchando el zumbidito, ¡me lleva!



Al salir por el mismo lugar, ya se rumoraba de una nueva oportunidad para seguir bebiendo, fumando, riendo grotescamente de la sirvienta con la falda de campesina. Nos perdimos, sentimos pánico, benditos celulares que hicieron contacto y nos enviaron a todos a la barra por la última botella de agua porque cerveza ya no había. Ahora la entrada era un desierto y la salida un mercado de pulgas; millones de pulgas esperando la devolución de sus vehículos. Supusimos que podríamos esperar por siempre, que no tenía sentido estar ahí, entre las pulgas voladoras del circo, parados como idiotas en un jueves de cálida noche... pedimos instrucciones sobre cómo dirigirnos al depósito donde debiera estar encerrado nuestro coche, sabíamos que éramos mucho más inteligentes que la bola de retrasados mentales obedientemente formados. Alguien dijo que habían encontrado el paradero, que sólo diéramos vuelta a la derecha y ahí veríamos una blanca reja donde podríamos solicitar fuera devuelto el coche.
La reja no apareció.
Caminamos.
Por la calle más malandrina de la ciudad.
Oscuridad.
Ni prostitutas había.
Y tres pequeños individuos de no más de un metro setenta de altura, caminaban mordiendo sus uñas junto a la niña más fresa de cinco kilómetros a la redonda.
Terror.
"Disculpe joven, ¿dónde hay un gucci por aquí?"
La reja no aparecía.
Al final de la calle finalmente se ve la reja... parece un mercado, de flores... de hierbas.
El coche se encuentra dentro, subiendo la rampa- dice un gordo grasiento aparentemente a cargo del danzar vehicular.
Que suba uno sólo. Los demás sigan caminando por la calle hasta que encuentren la rampa.
- Qué flojera terrible caminar.
- Que miedo.
- Y ustedes no traen tacones.
- Bueno, bueno, yo voy por el coche.
- Cuidado mijo, el que se separa, generalmente es asesinado.
- O violado.
- O no vuelve nunca.
- Se muere.
Y se fue... solo. Los demás caminamos otro buen trecho, ahora lo que no aparecía era la rampa, y cada vez éramos menos. Lo más seguro es que otro –el que sólo se fue- no volviera jamás.
Llegamos a la rampa. Se leía un gran letrero con el nombre del mercado. Ahora todo tenía más sentido, efectivamente no vendían flores, sino hierbas y ni siquiera de las populares, sino las hierbas del mal de ojo, para el vudú y la magia negra. El mercado era la colonia completa. Una gran factoría vegetal, en la puta madre.
El coche no aparecía, sonó un celular y era el otro que seguía vivo, informaba haber encontrado su automóvil pero sin las llaves; lo más seguro es que estuvieran perdidas y que tuviéramos que llamar a la aseguradora.
Y yo que dejé mis llaves y mi bolsa dentro.
Suplicamos que intercediera por nosotros ante los gorilas porque la calle estaba como boca de infierno y la chica fresa no dejaba de decir sandeces con respecto a la línea del metro volador.
Pero como todos los jueves, apareció una festejada. La estúpida anfitriona gordinflona y morenaza había guardado las llaves del conductor en su cangurera pues, como minutos después nos informaron, era su primer día en el trabajo. Otro chofer salió en un auto y nos ofreció un aventón pues el coche estaba, aparentemente, en otro estacionamiento.
Subieron a los cuatro fulanos en aquel coche, donde pensaron que sino habían muerto ya balaceados, tendrían la oportunidad de reiterarse con un secuestro… de aquellos que son veloces y no requieren recompensa; ya saben, para no perder el estilo.
El chofer dio la vuelta, fue en este momento donde explicó que la chica era nueva, que el evento fue un caos, que el coche donde estábamos trepados pertenecía a otro fulano que seguramente seguía formado esperándolo fuera del local, que las patrullas andaban sangrando. Quiso bromear y dijo “ahora espero que no se hayan llevado el coche de veras"... Realmente los cuatro estábamos callados, no se si por miedo al hecho de habernos subido a un coche desconocido o por miedo a contagiarnos de los fluidos corporales tan típicos en coches de adolescentes adictos al ruido y a los eventos en lugares punketes.
Dimos vueltas tratando de imaginar si estábamos cerca de la carretera, por el aeropuerto, al centro de la ciudad o en la calle de las más putas y donde travestidos están hasta los patos. Y de pronto, la niebla se fue y la noche clareó, la avenida resultaba familiar, habíamos simplemente dado la vuelta y de nuevo veíamos los remanentes de una fila ahora despoblada de pulgas voladoras y el circo cerrado. Sólo habíamos dado la maldita vuelta.
Impresionante... el coche seguía ahí, donde lo dejamos tres horas antes. No podía estar prendido porque hubiera sido un exceso, una mala pasada. Los cuatro permanecen sentados, anonadados, reinciden los ataques de risa, al parecer son los últimos invitados del lugar y la acomodadora había olvidado que siquiera existían. A nadie se le ocurrió mover el coche, a nadie.
Bajamos de un coche que no era nuestro, no era de nadie, ni del chofer… subimos al mismo coche que nos sacó del sur, y que permaneció varado como un buen imán mientras el concierto se llevaba a cabo.
Antes de arrancar un tipo se acercó. Pudo bien haber sido el tercer intento suicida de la noche, no una balacera, ni un secuestro... algo tranquilo como un robo de carteras. El individuo tenía mal talante, estaba devastado, se notaba claro que tuvo un ataque de histeria no muy lejano, llevaba mucho tiempo deseando aparcar el trailer con la mercancía para el mercado de hierbas y polvos, pero un diminuido carrito le impedía el acceso. Curioso que no lo hubieran hecho a un lado con la pura defensa del doble-semi-remolque.

¡Sonic youth hermanos!



Veintitrés años les tardó venirse a parar al tercer mundo chilango.
Los mismos que me tardé yo en nacer e ir a verlos. Y que llegamos y que escuchamos la música y que bebimos y que salimos y que esperamos el coche y que no llegó y que uno se fue y nunca más volvió.


Lo demás... no importa.

19.10.04

special

Estoy viviendo sin ti, aún sabiendo que respecto a tu persona y tu alma, mi ser lo conoce todo, absolutamente todo; pero tú no estás aquí. Recuerdo ahora que no estás, cómo me divertía la manera de humillarte cuando no tenía yo otra cosa más importante a la cual responder o simplemente por aberración propia. Llegué al punto de destrozar tu ego y repartir los restos por entre las calles de ésta, nuestra desolada ciudad... y el colmo, lo menos inexplicable es que realmente y con toda honestidad llegué a amarte; a adorarte al punto de jamás olvidarte, pero nunca te pude seguir el paso, jamás he sido un animal enjaulado, sabes bien que no soporto el encierro y menos contigo, por eso me fui. No había nada que no pudiera hacer y lo admites bien, pero me mantuviste en una especie de bóveda, simulando una garantía a tus propios miedos e inseguridades superfluas. Varias veces me atreví a preguntarte acerca de tus metas, acerca de tus más anhelados sueños, pero no tienes opinión, ni siquiera mente propia. Pensé que eras especial y por eso estuve contigo, pensé que lo sabías y ese fue mi error. Así que me desquicié, una historia perdida fue la nuestra y ahora no me puede importar más por el simple e indiscutible hecho de que mi alma no lo soportaría.

Esta tarde, mientras encendía las lámparas de la alcoba para poder pensar mejor, recordé lo tanto que abusaba de tu pobre incredulidad, pero nunca quise hacerlo de mala intención, tal vez fuere que no concebía el hecho de que hubiese alguien con tan poca autoestima, con tan poco amor hacia sí mismo como yo; hasta que te encontré. Tú me superaste, me arrebataste el título de derrotista y eso te lo agradezco, porque sin razón aparente siempre estuve buscando algo que me aliviara la vida y me alegrara el alma, y con tu sufrimiento y tus múltiples fracasos ante mi lo conseguí; pero ahora ya no estás y he vuelto a esa tan aparentemente lejana soledad que antaño me invadía y ciertamente llegué a anhelarla mientras estuve contigo; ahora te anhelo a ti.

Por la noche, cuando Amelia terminó de escribir, no se sentía del todo bien. Suponía, algo dentro de ella, que faltaba otro tanto para estar normal (si se le puede llamar así a su estilo de vida). Como de costumbre, apagó las velas del corredor una por una, sin dejar recodos de cera por entre los candelabros y, para no perder la costumbre, fue recitando el escalofriante sermón que solía decir a Horacio mientras estuvieron juntos en aquella casona. Ni una palabra sobró, ella tenía métricamente dominado aquel discurso que repetía noche tras noche ante la inminente derrota del adversario; su gran y único amor, aquel que la había hecho ser lo que era ahora: una gran mujer de mundo con estrictas metas y promesas inquebrantables.

La mañana asomó hermosa, era increíble en ese tiempo invernal (¿o mejor dicho, infernal?) de enero. Amelia despertóse con los trinos de los pájaros que invocaban a todo ser viviente a escuchar sus bellos cantos para regocijar el espíritu. Como era de esperarse de aquella figura maquinal, Amelia encendió un cigarro antes de estar completamente consiente y después de terminado éste, se levantó dispuesta a preparase para aquel incierto día. De cualquier manera, la noche anterior la había pasado realmente mal y tenía en la boca un sabor de cobre. Aunque solía reclamar de todo lo que hacía Horacio, siempre y muy en el fondo, quiso ella ser como él; odiaba su manera idealista de ver la vida, pero ella jamás había sido capaz de idear una forma tan perfecta para soportar la cruel realidad y Horacio tenía la clave que irrefutablemente ella negóse a aceptar, aquella clave era la de hacer caso a los sueños porque cierto es que la vida no es un sueño, pero bien se necesita de éstos para poder soportar la existencia misma. Sin embargo, Amelia no tenía aquel ideal y jamás pudo ser feliz, con o sin Horacio.

Al caminar rumbo al cuarto de baño, Amelia distinguió entre los ruidos cotidianos, uno que no le era familiar; el tocar de la puerta. Lentamente bajó las escaleras en busca de una respuesta a aquel nuevo sonido, pero ya ante el umbral del portón, pudo enfocar a contraluz una figura masculina detrás del cristal; efectivamente era Horacio.

-¿Se puede saber qué demonios haces aquí?
-Vengo por ti, y lo hago por el hecho de que te amo.
-Ahora si que está bueno, hoy estás aquí suplicando por otra oportunidad. No hay manera, ni en el mismo infierno, de que te deje pasar. Dime una cosa Horacio ¿acaso no tienes autoestima?, ¿realmente no hay nada dentro del óvalo que pende de tu cuello? Sinceramente, no se cómo alguna vez llegué a pensar que eras especial.
-No he terminado de llegar cuando ya me estoy arrepintiendo, pero antes de que eso suceda te voy a decir lo que vine a decirte. Yo jamás pensé que hubiera tanta frialdad en tu alma, que no pudieras querer a alguien por lo que era no por lo que pareciese; no por si se parecía a ti. Si hay alguien que en efecto no tiene nada de especial en este cuadro, definitivamente ese alguien eres tú. Que lástima me da que termine esto así, pero estoy cansado de rogar por tu amor, si no quieres dármelo, entonces indigéstate con él. Que tengas un feliz día y una excelente vida Amelia, es lo único que te deseo. Porque estoy que me colma la paciencia contigo, estoy harto de tus comentarios sarcásticos y de tu extrema violencia, ya no me puedes importar menos... yo lo único que buscaba era amor.

Él le ahorró el trabajo de cerrar la puerta azotándola al partir.
Y en efecto, tal como le deseó Horacio, Amelia tuvo un excelente día y una excelente vida también... aunque corta ya que aquella noche, sin causa aparente, ella murió indigesta de un amor fallido.



16.10.04

bad cover version



Cocker / Banks / Doyle / Mackey / Webber

The word's on the street: you've found someone new. If he looks nothing like me I'm so happy for you. I heard an old girlfriend has turned to the church - she's trying to replace me, but it'll never work. 'Cos every touch reminds you of just how sweet it could have been & every time he kisses you it leaves behind the bitter taste of saccharine. A bad cover version of love is not the real thing. Bikini-clad girl on the front who invited you in. Such great disappointment when you got him home - the original was so good; the one you no longer own. & every touch reminds you of just how sweet it could have been & every time he kisses you, you get the taste of saccharine. It's not easy to forget me, it's so hard to disconnect, when it's electronically reprocessed to give a more life-like effect.

Aah, sing your song about all the sad imitations that got it so wrong: It's like a later "Tom & Jerry" when the two of them could talk, like the Stones since the Eighties, like the last days of Southfork. Like "Planet of the Apes" on TV., the second side of "'Til the Band Comes in", like an own-brand box of cornflakes: he's going to let you down my friend.

14.10.04

margaritas marchitas



Tengo las ganas de regresarte un libro, la intención de recordar una sonrisa y escribir una frase sincera al reverso de las servilletas;
ganas de llegar sin saberte allá lejos.
De apresurarme para verte salir, siempre acompañado de personas que nadie reconoce.
He de confesar que es mejor cuando no estás, porque si te viera volvería a sentirme bien...
Desearía poder observarte siempre, a todas horas y saber que estás bien y que estás pensando en mí.
No es tu culpa esta necesidad incontrolada que siento desbordarse aquí dentro, la culpa la tiene este sentimiento maldito que no existe, que se reinventa volviéndome la cabeza un muladar.
Sabía que no debía dejarte entrar, que no podría controlarlo después.
Pero marcaste, diciendo una mala excusa comenzaste a hipnotizarme con los profundos murmullos de tu cuerpo y apareciste unas horas más tarde tan sencillo como siempre, rompiendo la niebla de la noche con tu imponente presencia...
tan seguro como nunca.
Un ramo de rosas no era lo que esperaba, las odio... prefiero las margaritas;
no te importó e igual te presentaste con las manos vacías y la misma cara de idiota que me hace babear.
Con la gravedad de tu voz saludaste, guiñando el ojo izquierdo al postrarte frente a mí, con ganas de una sonrisa.
¿Qué habrás estado pensando al partir?
no es tu culpa que ahora te desee con tanta fuerza y jamás puedas volverte a acercar.
No te muevas, no dejes entrar a alguien más.
No des cabida a uno de esos momentos de estatuas de sal.
Quiero acción, muero por besarte, algo me dice que dentro de ti existe la misma curiosidad...

Y todo esto lo recuerdo mientras estoy aquí sola golpeando con eterna resignación las puntas de mis dedos en el cristal que he dejado empañado, esperando en vano...
tratando de sentir esa última bocanada que le diste a la pipa antes de abandonarla, recargándome justo ahí donde dejaste impregnada una mancha amarilla de nicotina, sedienta de respirar tus besos una vez más.
Ahora sufro la necesidad de saber qué hubiera sido de nosotros...
si te hubieras quedado después de aquel primer beso con las manos vacías de margaritas.
Pero el hubiera no existe...
Y nada te regresará la vida.

Espero hayas tenido buen viaje,
permaneceré rezando porque no hayas sufrido demasiado en la oscuridad del camino...
Aunque realmente deseo volverte a ver.

11.10.04

diálogos efímeros V

- ¿Qué haces aquí?
- Descansando… como bien puedes observar.
- Estás lleno de odio.
- Estoy lleno de almohadas y cobijas.
- Son las diez de la mañana, ¿acaso tienes frío?
- No.
- ¿Tienes fiebre?
- No.
- ¿Entonces…?
- Tengo agruras y por eso veo a los cocodrilos en la tele.
- Claro, ahora todo tiene sentido.

7.10.04

vendas

Al entrar en la casa la encontré desierta, casi por inercia me acerco al
cuarto de baño y entre tantos accesorios sólo diviso las vendas que
Triana dejó sobre el lavabo. Ahora estoy sentado frente a tu tocador,
viendo los marcos que han sobrevivido a esos ataques de ira y que Fátima
ha ido cubriendo con periódico para que los recuerdos no te amarguen el
alma. Te has ido... convirtiéndote en un extraño monstruo, capaz de, en
cualquier momento, deshacerte de Orfeo dándole a comer los vidrios de
tu rencor... yo personalmente te entregaría sus vísceras listas para
tocar el violín por media sonrisa de cambio, pero estás vacía y no
entiendo que es lo que te obliga a permanecer a mi lado. Yo tampoco sé
que hago aquí, en esta casa, viendo tus vendas, tus fragmentos de
vida... sólo me retiene el remordimiento de saber que yo iba manejando.

5.10.04

push

Una vez más me abandonaste. Tirada en el campo de mierda este que sembraste solo. Yo sólo ayudé a recolectar la cosecha y tragarme todo tu desprecio. Te gusta largarte, sin despedirte, sin decir te quiero, dejando unas cuantas monedas en el cenicero de la habitación. Salir sin prender la luz, como gata mal parida. Te gusta verme llorar en secreto, cuando pienso que no estás despierto. Deja de empujarme, de aventarme al abismo y de forzar la salida. Quiero quedarme, abrazarte, romperte la madre una vez más. Y suplicarte que te quedes, dejando que restriegues mi autoestima por los suelos, que la entierres, bajo la mierda.
Vete.
Lárgate.
Desaparece...
Algo así se murmulla en mi interior, debajo de las vísceras, y de todo lo profundo que nunca escucho.
Entras y te quedas ahí, mirándome fijamente con esa boca durmiente y babeante que sólo sabe lo que hay dentro de ti... siempre de ti.
Sonríes para ocultar el miedo... eso quiero creer, pero en realidad te importa un carajo, sales sin despedirte, sin tapar mi espalda descubierta... te doy asco y lo piensas mientras sonríes y te desvaneces en los reflejos de tu cochina pared; te revuelves como las fresas con crema... que también te provocan el vómito. Es tu única manera de ser.
Y me quedo sola, sin dormir, esperando a que vuelvas, sabiendo que no lo harás, dándome cuenta una vez más de lo estúpida que soy.
Te vas dejándolo todo bien claro
Tan claro como siempre lo estuvo para ti
Tan claro como las paredes
Tan blanco como este colchón semivacío
La próxima vez que vuelvas será demasiado tarde...
Eso me gusta creer
Que volverás
Y que yo seré mucho más grande que tú
Y no tendrás más lugar.