29.8.05

un poco más...

Cuando levanto los ojos
y miro todo borroso
lejano
medio a oscuras
sé que me he caído,
mas tengo la cabeza intacta
porque antes de caer
ya estaban detrás
esperándome tus brazos.

Despierto
sumida en el mismo infierno
madrugada constante
de
dolor abdominal,
malestar estomacal,
columna torcida…
mi combinación habitual
y encuentro tus manos
recuperando
cada una
de mis lágrimas.

Cuando de tanto
cruzar los dedos
se me entumen las manos
siempre encuentro
tus ojos
rogándome que no desespere
dándome aliento
para seguir luchando.

Y hoy
pese a la mierda que me rodea,
a la ineficacia del sistema
de este puto país tercermundista
que se caga en la cultura,
pese a todas las barreras
aunadas a la ausencia
de tu cuerpo…
te doy las gracias
por devolverme
con cada beso
el aliento
que pierdo en vano
toda vez que la pesadez de mis sueños
se convierte en sollozos.



25.8.05

inercia

Justo y
exacto es
el tiempo
cuando camina…
angustiante
e incierto
cuando se detiene…
¡Detente!
Has cortado el listón
cabellos al suelo
maraña de polvo
vuelve a respirar
sin partir el ritmo…
Ahora,
mira hacia atrás
¿ella sigue llorando en el rincón?
Parece que no;
se fue…
El tiempo,
cuando se ha parado
te impide medir
el momento exacto
en que vuelve
a caminar.


El fuego corre
salta del cerebro a
mis ojos.
No me es posible sostener
la cabeza en alto.
Correré hasta quedarme
quieta en una esquina,
atrapada
q u i e t a
el tiempo se detiene
en un
perpetuo estado de inercia…
Solía no estar,
o estar a medias,
enganchada al cobijo de mi cueva;
donde todo se estanca.
Corazón quebrado
detengo
entre mis dedos.
Y no encuentro motivo
para seguir llorando.
Respiro
un tiempo
que vuelve a caminar.

Lentamente
abriste los ojos,
encontrarás
lágrimas
secas

atrapadas en el pasado.

guardadas en un cajón.

mi guitarra

mi voz

la veo
a diario
presa
en la postal
de un disco

pegada en la pared

La
chica del espejo
sonríe…

Sabe que la única inercia
es una constante de felicidad.

19.8.05

cocaine socialism

Cocker / Banks / Doyle / Mackey / Webber / Genn



I thought that you were joking when you said "I want to see you to discuss your contribution to the future of our nation's heart and soul. Six o'clock, my place, Whitehall". Well I arrived just after seven, but you said "It doesn't matter, I understand your situation and your image" and I'm flattered. "Oh, I'd just like to tell you that I love all of your albums. Could you sign this for my daughter? She's in hospital, her name is Miriam. Now I'll get down to the gist: Do you want a line of this? Are you a - socialist?" Doing fine. Buzzzzzin' all the time. Ah, just one hit and I feel great. And I support the Welfare State. Ah, you must be a socialist. 'Cos you're always off out on the piss. In your private members' bar. Oh yes you are, you superstar! Well you sing about common people and the mis-shapes and the mis-fits. So can you bring them to my party and get them all to sniff this and all I'm really saying is come on and rock the vote for me; all I'm really saying is come on, roll up that note for me. Your choice in all of this is: Do you want hits, or do you want misses? Are you a - socialist, yeah, socialist, yeah, socialist, yeah ? Oh yeah... "Oh you can be just what you want to be. Oh just as long as you don't try to compete with me. And we've waited such a long time for the chance to help our own kind. So now, please come on and tow the party line. Oh you owe it to yourself. Don't think of anybody else and we promise we won't tell, we won't tell, we won't tell, no we won't, no we won't, no we won't, no we won't tell".






Note: Cocaine Socialism was originally titled "Northern Souls"
Nota 2: Vean la reseña de blogueratura en el Universal Online dando click al título de este post. (lástima que hayan escrito mal la url de mi hermoso directorio snif)

16.8.05

diálogos efímeros XVIII

- ¿Por qué estás tan serio?
- Estoy pensando
- ¿Y por qué no me platicas lo que piensas?
- ¿Para qué quieres saber?
- Estoy aburrida.
- Creo que te aburriría más escucharme. Por eso no te platico.
- No lo creo.
- De verdad. Es más, a mi me aburren las cosas que pienso.
- ¿A poco estás pensando en algo y haces una pausa para pensar “ya me aburrí”?
- De hecho… si.
- No pues mejor sí quédate callado.
- Esto es una pendejada.
- Tengo sed.
- Vamos por un jugo… de esos que están tan de moda.





- ¿Cuándo ibas a pensar que fuera nice tomarse un jugo en la calle?
- Ese es el típico pensamiento que me aburriría ¿verdad?
- Si, más o menos.
- Ya entiendo… sigamos caminando en silencio.

10.8.05

éramos todas


Éramos todas. Todas nosotras. Ahí de pie, muy derechitas… siempre de pie e inmóviles, con ganas de seguir adelante, deseosas de ser más que estereotipos, motivadas por las ansias de caminar y romper las barreras, pero siempre estamos… de pie e inmóviles, impedidas eternamente por la transparencia de los acontecimientos. Una ciudad nos vigila; hermosa, caótica, contaminada, atiborrada, compleja… deliciosa urbe; una ciudad nos observa, deseosa probablemente de ayudarnos, de romper los cristales y liberarnos para vivirla. Era imposible.
Un animal se acerca, olfatea el pavimento húmedo de rocío, sabe que las calles no tardarán en despertarnos. Perro viejo camina cerca, perro viejo no sabe que existimos, o tal vez sí… le da igual. Perro viejo husmea entre nuestras faldas, lejano, con ganas de orinar alguna crinolina. Perro viejo husmea. La vieja de la esquina ha dejado de mendigar para impedir que perro viejo manche nuestra pulcritud. “¡Es nuestra calle!” le grita, esperando que el animal comprenda… pero perro viejo no la escucha y sigue caminando, cojeando con su pata inmóvil. En realidad lo que lo mueve, lo que lo mantiene en equilibrio, es el barullo cercano… un tumulto de uniformados opaca nuestras hermosas siluetas. Perro viejo olfatea, temeroso y curioso. Perro viejo se aleja, es finalmente ahuyentado por la anciana que ha de perpetrar la calma de nuestro santuario. Pero la calma no llegará, no para mí que sigo desde esta prisión de cristal a aquel animal que ha de ser amaestrado lejos de mí, querido al sur de la ciudad, cubierto por los brazos de una mujer que no seré yo porque a mí ese animal jamás me considerará una mujer… siempre seré la belleza inalcanzable, la más pura prueba de la perfección y deseo, la figura de lo que definitivamente no querrá cerca jamás; tal vez por miedo… de nuevo, eso le da igual; perro viejo no es más que un animal hambriento de apatía y supongo que será arrollado por algún vehículo de transporte colectivo antes de ponerse el sol en esta despampanante ciudad. Al final del día perro viejo no será mío porque jamás lo ha sido; es un invento ajeno.
Así que enjuago discretamente mis lágrimas de parafina y volteo la mirada; la costumbre de verlo cerca pronto desaparecerá de mi memoria y dejará de cincelarme el alma su recuerdo. Volteo lo suficiente, lo permitido. La miro a ella y te miro a ti. Ella es tan fina, tan blanca y tan simple que me parece un espejismo, silueta demasiado similar al común denominador de nosotras; todas nosotras. Y tú… tú estás, o tal vez hayas dejado de estar. La verdad no lo sé, el ruido matutino del mercado citadino impide que escuche el cuchicheo; voces, canastos, olores lejanos me penetran en el alma, son todos tan habituales que me es imposible distinguir el ayer del hoy, probablemente porque ya sea mañana. Tú estás ahí y ella te ve… perro viejo se ha ido. La multitud no tardará en llegar. Probablemente se acongojen tan cerca de nosotras que empañen nuestras permanentes cárceles y sin mirarnos. Siempre sin mirarnos. Todas nosotras.
Él sigue ahí y ella lo mira… sus lágrimas son tan parecidas a las mías que me asusto. Los uniformados han dejado de hablar, comienzan a murmurar y la ciudad sigue amaneciendo. Los colores despiertan al compás de los relojes, las bacías desaguándose, cortinas corriéndose… una mujer que vende tamales, la vieja permanece alerta por si regresa el animal que inquieta mi estática calma. Y ella, a través del cristal, lo mira… no se cansará de observarlo. Veo en sus ojos ansias que imploran la detención del tiempo, supongo que será imposible… después de los gritos, el murmullo se convierte en un silencio incómodo. Él se irá, al igual que perro viejo se ha marchado. Los palacios seguirán desmoronándose mientras la ciudad sigue creciendo. Los uniformados levantarán al hombre, otros animales se acercarán a devorar los restos de sangre que van filtrándose en el pavimento, lamen discrecionalmente la banqueta, los restos de comida de las fiestas de ayer, las colillas de cigarrillos olvidadas por las multitudes de esta ciudad observante. Observa la ciudad, siempre atenta, la anciana ha decidido dejar el puesto vigía. Lentamente se levanta, algunas botellas color ámbar suenan a nuestro alrededor. Toma una escoba de vara, que pocas varas mantiene en pie. Atenta de que no vuelvan los perros, se ha levantado de su caja de cartón para limpiar la sangre del pavimento.
Ha quedado una mancha; sombra eterna. Los uniformados han cargado al cuerpo. Ella llora en silencio, la veo a través del cristal que nos separa, quisiera consolarla, decirle que la comprendo. La anciana barre frenéticamente la mancha que se resiste a desaparecer. Pide ayuda a las mujeres de la noche que vagan desorientadas en el alba de la calle. Perro viejo se ha ido, no volverá, yo lo sé…. Y ella llora en silencio por un muerto que jamás conocerá en vida.
Las novias de aparador solemos esperar vestidas, sin el privilegio de alborotarnos. Solamente esperamos… no esperamos la muerte, no esperamos la gloria ni la salvación. Esperamos todas las noches que los vagabundos se acurruquen a nuestras faldas y nos miren con nostalgia mientras fingimos indiferencia. Los vemos partir y vemos entrar al sol en escena. La música de los comerciantes alegrará nuestras mañanas efímeramente… sólo son sentimientos robados de las personas y objetos reales fuera de nuestro universo. Quisiéramos ser el perro, la anciana, la puta y el muerto. Pero no somos más que el deseo de una adolescente de conservar su gracia y llevarla en blanco hasta el altar.

6.8.05

seda (fragmento)


“Mi señor amado...
no tengas miedo,
no te muevas,
quédate en silencio,
nadie nos verá...Permanece así, te quiero mirar, yo te he mirado tanto pero no eras para mí, ahora eres para mí, no te acerques, te lo ruego, quédate como estás, tenemos una noche para nosotros, y quiero mirarte, nunca te había mirado así, tu cuerpo para mí, tu piel, cierra los ojos y acaríciate, te lo ruego...
No abras los ojos si puedes, y acaríciate, son tan bellas tus manos, las he soñado tanto que ahora las quiero ver, me gusta verlas sobre tu piel, así sigue, te lo ruego, no abras los ojos, yo estoy aquí, nadie nos puede ver y yo estoy cerca de ti, de vos, acaríciate amado mío, acaricia tu sexo, te lo ruego, despacio...
es bella tu mano sobre tu sexo, no te detengas, te lo ruego, me gusta mirarla y mirarte, amado mío, no abras los ojos, no todavía, no debes tener miedo estoy cerca de ti, ¿me oyes?, estoy aquí, puedo rozarte, y esta seda, ¿la sientes?, es la seda de mi vestido, no abras los ojos y tendrás mi piel...
tendrás mis labios, cuando te toque por primera vez será con mis labios, tú nosabrás dónde, en cierto momento sentirás el calor de mis labios, encima, no puedes saber dónde si no abres los ojos, no los abras, sentirás mi boca donde no sabes, de improviso,... tal vez en tus ojos, apoyaré mi boca sobre los párpados y las cejas, sentirás el calor entrar en tu cabeza, y mis labios en tus ojos, dentro, o tal vez sea sobre tu sexo, apoyaré mis labios allí y los abriré bajando poco a poco...
dejaré que tu sexo cierre a medias mi boca, entrando entre mis labios, y empujando mi lengua, mi saliva bajará por tu piel hasta tu mano, mi beso y tumano, uno dentro de la otra, sobre tu sexo...
hasta que al final te bese el corazón, porque te quiero,
morderé la piel que late sobre tu corazón porque te quiero,
y
con el corazón entre mis labios tú serás mío, de verdad, con mi boca en tu corazón tú serás mío, para siempre, y si no me crees abre los ojos amado mío y mírame, soy yo, quién podrá borrar jamás este instante que pasa, y este mi cuerpo sin más seda, tus manos que lo tocan, tus ojos que lo miran...
tus dedos en mi sexo, tu lengua sobre mis labios, tú que resbalas debajo de mí, tomas mis flancos, me levantas, me dejas deslizar sobre tu sexo, despacio, quién podrá borrar esto, tú dentro de mí moviéndote con lentitud, tus manos sobre mi rostro, tus dedos en mi boca, el placer en tus ojos, tu voz, te mueves con lentitud, pero hasta hacerme daño, mi placer, mi voz...
mi cuerpo sobre el tuyo, tu espalda que me levanta, tus brazos que no me dejan ir, los golpes dentro de mí, es dulce violencia, veo tus ojos buscar los míos, quieren saber hasta dónde hacerme dañó, hasta dónde tú quieras, amado mío, no hay fin, no terminará, ¿lo ves?, nadie podrá cancelar este instante que pasa, para siempre cerraré los ojos soltando las lágrimas de mis ojos, mi voz dentro de la tuya, tu violencia teniéndome apretada, ya no hay tiempo para huir ni fuerza para resistir, tenía que ser este instante, y este instante es, créeme, amado mío, este instante será, de ahora en adelante, será, hasta el fin...
No nos veremos más señor...
no por ahora...Lo que era para nosotros,
ya lo hemos hecho y tú, lo sabes...Créeme: lo hemos hecho para siempre.
Conserva tu vida la margen de mí.Y no dudes ni un segundo,
si es útil para tu felicidad,
en olvidar a esta mujer que ahora te dice,
sin remordimientos,
adiós.”
Seda, Alessandro Baricco

1.8.05

hasta oxidarme

Cuando te vayas romperás mi corazón,
o peor aún;
te lo llevarás empacado en formol.

Cuando te vayas,
estarás tan inconcebiblemente lejos
que me será difícil respirar tu mismo aire
y tendré que asfixiarme
en el vacío que han dejado tus ojos.

El día que no estés
sabré que me lo he ganado a pulso…
porque desde ahora
ya sé que no estarás.

Y te voy a extrañar.

Sabré... lo hago,
te extraño
desde el día de ayer.

Mientras tanto
quiero quererte,
olfatear poros de tu cuerpo
y seguir a tu lado.

Porque cuando ya no estés,
no habrá lado cálido /frío balanceado/
ni cama compartida /sábanas sin arrugas/
ni una mano que me sostenga /fin de la sonrisa perpetua/
.

Cuando te vayas ya no estarás
ni estará mi corazón;
se me pierde el pulso…

Ya lo sé
encestado en formol,
de verdad que ya lo sé.

Recreo que me conozco bien.

Me gusta jugarlo,
perderlo siempre
saber decir “no”
mas escribir siempre “si”
y dejarte de extrañar desde hoy mismo.

Imposible.

Invariablemente digo “si”.

Esperando algún día camibar de suerte /de piel/
sólo por ganarme una partida
y escupirle cianuro al destino…

Permanece a mi lado
para dejar de escribir lindos versos
-estas mamadas-
sobre tu ausencia
cuando aún te respiro cerca.

Te irás a costa
de enormes sacrificios
emocionales;
corazón
y roto bolsillo.

Tu partida me costará
-más que el monedero-
un dolor punzante en el esternón,
comienza a despertar /flor invernal/
espinas clavadas en mi alfiletero emocional
como las primeras nubes de una tormenta;
huracán intestinal.

Un dolor del carajo
que no se va,
necio como mosco de laguna sin mar,
será lo suficientemente fuerte
para no matarme,
mantenerme viva,
muerta en vida,
sonámbula,
deambulando por las sombras,
tomándole la mano a tu recuerdo…
¡maldito recordatorio!
y fantasma de ti.

El día que te vayas
recordaré esta noche;
estupidez reprochada
de haber sentenciado un “si”,
estándome expectante
al día en que me digas “adiós”
y yo pueda decir mi tan trillada frase:
El adiós es una cosa seria… y yo no soy una persona seria.
¿era así?
¿de dónde mierdas me la robé?

Ya ni recuerdo cómo va la frase,
en escribirla se me olvida su significado,
son sólo cadenas de letras que te siguen
amarrándose a tus tobillos
suplicando que te quedes.

Frase
Palabras
l e t r a s c o n s e c u t i v a s
tantas veces repetidas
se han desgastado como las monedas
de mano en mano,
despedida en despedida;
desdichas
no suenan.

Quisiera que la tuya fuera la última
moneda,
mano,
desbandada…
y que con tu adiós
te llevarás mis ganas de seguir despertando,
mantenerme en pie,
vaciar pulmones en un llanto final.

Cuando te vayas
desearía irme contigo
o sin ti,
pero no quedarme
a suspirar el alma,
invertidamente
hasta oxidarme.