27.11.07

se acerca la noche
los ruidos se van
conforme oscurece
me quedo sin árboles
las moscas se van
se acallan las aves,
el día se detiene
sólo oscuridad

se acerca la noche
detengo el reloj
ya nadie nos mira
se esconden las sombras
desaparecen las formas
nada más queda...
sólo tú y yo

se acerca la noche
no puedo más
me pierdo en tu cuerpo
me humectan tus besos

me quedo contenta
se apaga el tiempo
no quiero que el día
te aleje
como cada mañana
de mi....

y entonces
sea el sol
quien me recuerde
durante todas sus horas
que siempre estoy sola
carente de ti.

6.11.07

personaja eres tú

Quedeshím Quedeshoth


"Mala suerte acostarse con fenicias, yo me acosté
con una en Cádiz bellísima
y no supe de mi horóscopo hasta
mucho después cuando el Mediterráneo me empezó a exigir
más y más oleaje; remando
hacia atrás llegué casi exhausto a la
duodécima centuria: todo era blanco, las aves
el océano, el amanecer era blanco.

Pertenezco al Templo, me dijo: soy Templo. No hay
puta, pensé, que no diga palabras
del tamaño de esa complacencia. 50 dólares
por ir al otro Mundo, le contesté riendo; o nada.
50, o nada. Lloró
convulsa contra el espejo, pintó
encima con rouge y lágrimas un pez: -Pez,
acuérdate del pez.

Dijo alumbrándome con sus grandes ojos líquidos de
turquesa, y ahí mismo empezó a bailar en la alfombra el
rito completo; primero puso en el aire un disco de Babilonia y
le dio cuerda al catre, apagó las velas: el catre
sin duda era un gramófono milenario
por el esplendor de la música; palomas, de
repente aparecieron palomas.

Todo eso por cierto en la desnudez más desnuda con
su pelo rojizo y esos zapatos verdes, altos, que la
esculpían marmórea y sacra como
cuando la rifaron en Tiro entre las otras lobas
del puerto, o en Cartago
donde fue bailarina con derecho a sábana a los
quince; todo eso.

Pero ahora, ay, hablando en prosa se
entenderá que tanto
espectáculo angélico hizo de golpe crisis en mi
espinazo, y lascivo y
seminal la violé en su éxtasis como
si eso no fuera un templo sino un prostíbulo, la
besé áspero, la
lastimé y ella igual me
besó en un exceso de pétalos, nos
manchamos gozosos, ardimos a grandes llamaradas
Cádiz adentro en la noche ronca en un
aceite de hombre y de mujer que no está escrito
en alfabeto púnico alguno, si la imaginación de la
imaginación me alcanza.

Qedeshím qedeshóth*, personaje, teóloga
loca, bronce, aullido
de bronce, ni Agustín
de Hipona que también fue liviano y
pecador en África hubiera
hurtado por una noche el cuerpo a la
diáfana fenicia. Yo
pecador me confieso a Dios."

* En fenicio: cortesana del templo.


Gonzalo Rojas

De El alumbrado, 1986.


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En el texto anterior hay una errata en el poema, donde dice "personaje" es "personaja"
creo que se dice personaje
pero personaja está buenísimo
es como una persona ruidosa
aunque no tan puta como en el poema
una persona y una sonaja
sin embargo la sonaja es un ruido familiar...
ligado a la niñez...
personaja me suena a niñera,
a compañera de pesadillas...
y es gratis.