26.9.11

diálogo efímero LI - Cerdo



- Qué haces?
- Qué hago de qué?
- Estás tirando basura!
- Esto? Esto no es basura, es una colilla de cigarro.
- Cómo que no es basura? Por qué crees que se tapan las coladeras?
- Una cosita así no tapa todas las coladeras. El sistema de desagües de esta ciudad es deficiente.
- No seas mamón. Sabes de qué hablo, de tu actitud. Si un universitario no es capaz de de caminar 10 metros y tirar la basura en un basurero, quién va a cuidad de nuestra ciudad?
- Pues que limpien los barrenderos.
- Que argumento de mierda.
- Al contrario, tirando basura al piso preservo su trabajo.
- Tirar basura sólo te hace ser un marrano. Pero explicar por qué la tiras te hace ser un pendejo.

ella regresa, se agacha, toma la colilla y la tira en un tacho a 5 pasos. veinte minutos después, el mismo estudiante universitario (hoy burócrata de clase media) tira una bolsa de papas fritas.

no le pidamos al presidente y a los ministros que arreglen el mundo...

12.9.11

censura y sexualidad en la obra de Foucault


Hablar de censura nos lleva a hablar de escritura, porque no hay mejor forma de observar una censura que en el tachón mismo. Lo pensado se convierte en lo dicho y eventualmente en lo escrito, así que los placeres de la sexualidad de una sociedad terminan, tarde o temprano, reflejados en la producción literaria de la misma. 

La prohibición de textos no es más que la censura y restricción de pensamientos, propuestas, proyectos, teorías, experiencias, análisis, utopías, historias, fantasías, etcétera; ajenas, contrarias y peligrosas para la ideología que se pretende difundir y conservar dominante.  

En este sentido, su pasado más remoto parece datar desde el invento de la escritura (incluyendo la pictografía), aunque la persecución de textos se generaliza y puede seguirse documentalmente a partir de la invención de la imprenta y el surgimiento del libro como actualmente lo conocemos, entre otras razones porque la imprenta abrió la posibilidad de la popularización y masificación de cualquier lectura y de esta manera todo puede ser expresado a través de la palabra escrita. 

Para Foucault esto no se refleja exclusivamente en la caza de libros prohibidos que estudian Lucien Febvre o Roger Chartier[1], sino en la misma “producción de saber” que dice lo que calla. Ejemplo: los miles de millones de edictos -inquisitoriales- que prohíben los libros demostrándonos que la gente convertía sus deseos en discursos y luego en textos e incluso los publicaba; que el poder institucional prohibía la masificación de los textos prohibidos pero dejaba que se publicaran (o a veces se le escapaba el asunto de las manos); que a pesar de la censura literaria las personas seguían teniendo acceso a la literatura erótica, tal vez por morbo, tal vez por identificar su maraña emocional interior con un discurso previamente concebido por alguien más.


[1] FEBVRE, Lucien y MARTÍN Henri-Jean, The Coming of the Book: The Impact of Printing 1450-1800 (La aparición del Libro), Ed. Verso Classics, New York, pp. 167-180, 248-319.
CHARTIER, Roger; Lecturas y Lectores “populares” desde el Renacimiento hasta la Época Clásica; Editorial Taurus, pp. 415-472.



7.9.11

A Rose is a Rose is a Rose...



Si (como el Griego afirma en el Cratilo)
el nombre es arquetipo de la cosa,
en las letras de rosa está la rosa
y todo el Nilo en la palabra Nilo.
(Fragmento del Golem de Jorge Luis Borges).


Si es verdad que de la ausencia del bien pasado nace la nostalgia, no habrá que pensar que la censura de la escritura sea un asunto de preocuparse en la medida que ésta no llegó (en el caso que ya comentaré) a manos lectoras demandantes.  Pese a lo anterior, la palabra censura es de por sí censurable, aún cuando ésta no nos parezca arquetipo de la cosa.  En la escritura de la palabra “censura” se demuestra que ésta tiene un efecto contrario, expresa un concepto que no representa.  La sola vista de la “censura” nos permite pensarla y existe, en este sentido, en tanto la representamos con siete letras; existencia que en sí misma niega. Habría que censurar la censura: quitarle letras, tacharla, ponerle corrector y un manchón de tinta, así luego viene el arquetipo “C ns ra”.  Desde el arquetipo la censura tiene un lugar heterotópico, minando el lenguaje y causando inquietud, desde el lugar común del lenguaje tiene un espacio antiutópico, a eso se le ha llamado realidad.  En la acción, más que en la palabra, está lo censurable.  Esta es mi reflexión.


5.9.11

volver a esa antigua frontera mía


¿dónde queda la frontera cuando te has ido?
la frontera no es una línea física, sino una barrera imaginaria. nos gusta dibujar la frontera, construirla, para mirarla, para comprender nuestros conjuntos, nuestras limitantes y nuestras áreas de acción.

el problema está en que, cuando se rompen las fronteras, no existen más. esto, aunque es algo positivo, genera angustia. finalmente, te has hecho ciudadano del mundo. y tu tierra -con su frontera de cemento y su mar tan vivo- ha quedado en tu memoria.

cuando alguna vez vuelvas, ahí estará el malecón, y las olas y el agua cristalina, y el sabor a mar y el olor de la salsa y todo eso que es tan nostálgico. todo está pero está distinto. en cierto sentido nada quedó como lo dejaste, ni siquiera el polvo sobre tus libros.

cuando vuelvas ahí, los niños serán menos niños, los viejos tendrán más arrugas o tal vez estén muertos. las palabras que usabas serán parte de un caló urbano casi extinto.

cuando vuelvas del otro lado, verás que la frontera ya no está ahí, la frontera va contigo, expandiéndose. porque está viva.

y por eso duele más...





las fotos son de nar9.com