11.11.11

juan gelman


Cuando al entrar al verso me disloco
o no cabe un adverbio y se me quiebra
toda la música, la forma mira
con su monstruoso rostro de abortado,
me duele el aire, sufro el sustantivo,
pienso que bueno andar bajo los árboles
o ser picapedrero o ser gorrión
y preocuparse por el nido y la
gorriona y los pichones, sí , que bueno,
quién me manda meterme, endecasílabo,
a cantar, quién me manda
agarrarme el cerebro con las manos,
el corazón con verbos, la camisa
a dos puntas y exprimirme,
quién me manda, te digo, siendo juan,
un juan tan simple con sus pantalones,
sus amigotes, su trabajo y su
condenada costumbre de estar vivo,
quién me manda andar grávido de frases,
calzar sombrero imaginario, ir
a esperar una rima en esa esquina
como un novio puntual y desdichado,
quién me manda pelear con la gramática,
maldecirme de noche, rechinar
fieramente, negarme, renegar,
gemir, llorar, qué bueno está el gorrión
con su gorriona, sus pichones y
su nido, su capricho de ser gris,
o ser picapedrero, óigame amigo,
cambio sueños y músicas y versos
por una pica, pala y carretilla.
Con una condición :
 
                                   déjeme un poco
de este maldito gozo de cantar.
 

4.11.11

leandro alem y córdoba


Caída en el anonimato
de una autopista infinita,
paloma, estás muerta.

Tus formas imitan
los límites con la nada,
la tristeza,el dolor
y el llanto condensado.

Ha cesado tu vuelo
entre concreto
y miradas dispersas.

Paloma
las ruedas inmisericordes
te arrollan sin piedad.

¿Dónde quedó el bosque
donde naciste?

Esa rama,
ese nido,
ese nicho…

Te irás despidiendo
paloma,
en silencio.

E irás desapareciendo
por partes
sin que nadie te llore.


2.11.11

galatea


Rafael - Galatea- Villa Farnesina - Roma

¡Oh más dura que mármol 
a mis quejas, 
y al encendido fuego en que me quemo 
más helada que nieve, Galatea!, 
estoy muriendo, 
y aún la vida temo; 
témola con razón, pues tú me dejas, 
que no hay, 
sin ti, 
el vivir, 
para qué sea. 
Vergüenza he que me vea 
ninguno en tal estado, 
de ti desamparado, 
de 
mí 
mismo 
yo me corro agora. 
De un alma te desdeñas.
¿De un alma te desdeñas ser señora? 
donde siempre moraste, 
no pudiendo de ella salir un hora.
Salid sin duelo, 
lágrimas, 
corriendo. 
  

 Cancionero de Medinaceli 
Música: Pedro Guerrero / Letra: Garcilaso de la Vega