15.1.13

Altazor. fragmento del canto II

Te hallé como una lágrima en un libro olvidado
Con tu nombre sensible desde antes en mi pecho
Tu nombre hecho del ruido de palomas que se vuelan
Traes en ti el recuerdo de otras vidas más altas
De un Dios encontrado en alguna parte
Y al fondo de ti misma recuerdas que eras tú
El pájaro de antaño en la clave del poeta

(...)

Nada se compara a esa leyenda de semillas que deja tu presencia 
A esa voz que busca un astro muerto que volver a la vida 
Tu voz hace un imperio en el espacio 
Y esa mano que se levanta en ti como si fuera a colgar soles en el aire 
Y ese mirar que escribe mundos en el infinito 
Y esa cabeza que se dobla para escuchar un murmullo en la eternidad 
Y ese pie que es la fiesta de los caminos encadenados 
Y esos párpados donde vienen a vararse las centellas del éter 
Y ese beso que hincha la proa de tus labios 
Y esa sonrisa como un estandarte al frente de tu vida 
Y ese secreto que dirige las mareas de tu pecho 
Dormido a la sombra de tus senos 

Si tú murieras 
Las estrellas a pesar de su lámpara encendida 
Perderían el camino 
¿Qué sería del universo?