11.11.13

five eleven thirteen nine forty seven


“I have this strange feeling that I’m not myself anymore. It’s hard to put into words, but I guess it’s like I was fast asleep, and someone came, disassembled me, and hurriedly put me back together again. That sort of feeling.”

—   Hakuri Murakami, Sputnik Sweetheart

 

estoy en el pasillo blanco que no tiene cartel pero se presume que dice: quirófano, y me ascienden las pulsaciones cardíacas. “acá faltan unos sillones, unas plantitas” pienso como para distraerme. traigo mis zapatillas fuscsia y el brazalete que recién me han colocado es del mismo color. son las 8.15 am

 

“espera aquí.” espero. abren la puerta y está la asistente de mi médico y su secretaria, ambas divinas. divinas en ese sentido de nos-pagan-por-ser-divinas. así que entro, me desvisto, meto mi ropa en una bolsa de plástico marrón (qué color horrible) me acuesto. respondo: septiembre, o negativa, si en ayunas, traigo el electro… y aparece mi médico. me cambia la cara, él me da confianza y su sonrisa me tranquiliza. estoy ahí semi desnuda, sólo con la batita indecente a la que le falta un piolín, lista para que me pinte una raya verde como sonrisa de gato a lo largo del vientre. “te voy a quitar la antigua cicatriz y voy a dejar una nueva.” me explica.  abrazo mi panza, ya comienzo a extrañarla. todo el procedimiento es claro, prolijo, ordenado. comienzo a temblar aunque estoy calmada. pienso en un aria que pueda tranquilizarme. Bereite dich Zion viene a mi mente, respiro, sonrío y entono. las marejadas de hormonas me recuerdan que es difícil entonar tan embarazada, pero lo intento y empiezo a cantar. “despiértate Sión / con tierno deseo / para ver pronto junto a ti / al más tierno, al más hermoso. tus mejillas deberán lucir resplandecientes para encontrarse hoy con tu prometido.” después de la primer stanza me olvido la letra, repito, y sigo respirando “la clave es no perder la coordinación de la respiración.” me emociono de pensar que finalmente hoy se termina la espera y voy a conocer a mi bebé en menos de dos horas.

 

parece que estamos listos. lo escucho a mi marido en el pasillo. vamos al quirófano. respiro. suspiro. aflojo los hombros.

 

así que esta es la entrada a la dimensión desconocida. es como estar en un sueño de alguien más. como esa historia que ya viviste, el cuento que ya te contaron, que leíste mil veces, que estás viviendo de nuevo, pero no eres tú, sino alguien más; como en un sueño. quisieras disfrutar cada momento y que todo se grabe en tu mente, al mismo tiempo quieres que todo pase tan rápido que no te enteres. mejor que pase lento, bueno rápido y sin dolor, bueno, pero esto no duele, duele más después. Bereite dich Zion… canta ahora porque no estás segura cuándo vas a poder volver a cantar. flor de loto. pinchazo en la espalda entre el tatuaje y la columna, despiértate Sión… se duermen las piernas.

 

las nueve y veinte… no vez el monitor pero escuchas tu corazón corriendo la maratón de Nueva York. y aparece tu marido, con esa batita ridícula amarilla, indigna, que te hace reír, te da la mano y automáticamente tus pulsaciones se van a setenta. “así está mejor” piensas, y el anestesista le dice “apenas entraste se tranquilizó” entonces se te nublan los ojos y entre las lágrimas, sus miradas se cruzan para decir “gracias por estar, y por acompañarme por estos 9 meses de felicidad, trámites, espera, embarazo.” él aprieta la mano para devolver uno de sus típicos y francos “faltaba más.”

 

“ayer –comienza a charlar el obstetra- di la conferencia más importante de mi vida. pero no hablé de medicina, hablé del fondo del mar. el evento era en el colegio de mi nieto Antonio en Olivos, él quiso que su abuelo Coco, que es buzo, viniera a contarles sobre el océano a sus compañeros.” tu marido se emociona “yo también soy buzo” dice y se ponen a intercambiar experiencias entre Turks & Kaikos, Cozumel, el gran arrecife de Australia. mientras tanto tú piensas en el océano, pero no en los tanques y el traje de neopreno y los tiburones, sino en la paz de un delfín que viene jugando en las olas azules, buscando la playa. y tu mente te lleva al salón de tu clase de gimnasia, a tus nuevas amigas todas panzonas, a Sarah McLachlan y ooooommmmmm. entonces te acuerdas de cantar una “o” es una O silenciosa, privada, personal, que te equilibra y te da paz e imaginas a tu bebé, azul, en tu panza de sangre azul, que viene navegando hacia ti.

 

todo se hace borroso, el monitor, la cortina, la mano de tu marido. el momento llegó. estás lista? bajan la cortina y ahí está. tan perfecta como ella, como todos los bebés del universo, como todo el universo en un par de ojitos chinitos. es ella, es tu hija. es Cecilia. bienvenida al mundo mi amor. y se te nublan los ojos, en ese momento como en este que lo tecleas de vuelta. ahí está mi pequeña, cubierta en esa cosa viscosa, toda de color azul, como las olas del mar. y te la alcanzan y la besas, y todo en el mundo se detiene: la crisis y el calentamiento global y el semáforo de Cerrito y Tucumán. tu bebé en tu pecho, viva y sana, con todos sus dedos. no te alcanzan las gracias para sentir esta felicidad que brota de todos los poros de tu cuerpo.

 

miras a tu marido, él asiente porque sabe lo que le estás pidiendo: que la siga y que no le quite los ojos de encima en Neo. respiras, ahora empieza todo un nuevo capítulo en tu vida. una breve, incómoda y fría internación que quedará en tu memoria como un mal sueño. después… sólo horas y horas de el más infinito y puro amor.

1.11.13

día de muertos


 Acá algo sobre nuestro barroco y sincrético Halloween-Día de Muertos en Argentina



Para los antiguos mexicanos, Mictlantecuhtli, el dios de la muerte, libera al hombre de sus penas, y el viaje después de la muerte no depende de la vida que llevó el difunto, sino de la manera cómo le tocó morir. Los indígenas nahuas tenían dos fiestas dedicadas al culto de los muertos: Miccailhuitontli o Fiesta de los muertitos, celebrada el 9 mes nahua (agosto) y la Fiesta Grande de los muertos, el décimo mes del año nahua. Desde el siglo XVII hay antecedentes de la celebración “jocosa” de los muertos. Los orígenes de la celebración del Día de Muertos en México pueden ser trazados hasta la época de los indígenas de Mesoamérica. 
Los rituales que celebran las vidas de los ancestros se realizaron por estas civilizaciones por lo menos durante los pasados 3 mil años.Cuando los conquistadores españoles llegaron a América en el siglo XV, en un intento de convertir a los nativos americanos al catolicismo movieron el festival hacia fechas en el inicio de noviembre para que coincidiesen con las festividades católicas del Día de todos los Santos y Todas las Almas. 
El Día de Todos los Santos es un día después de Halloween, donde este último fue también un ritual pagano de Samhain, el día céltico del banquete de los muertos. Los españoles combinaron las costumbres de Halloween con el festival similar mesoamericano, creando de este modo el Día de Muertos. 

La primera documentación de palabra Halloween es encontrada en un documento del siglo XVI y es una derivación de la expresión inglesa All Hallows' Eve (Víspera de Todos los Santos). Halloween tiene su origen en una festividad céltica conocida como Samhain, que deriva de irlandés antiguo y significa fin del verano. Los antiguos britanos tenían una festividad similar conocida como Calan Gaeaf. En el Samhain se celebraba el final de la temporada de cosechas en la cultura celta y era considerada como el “Año Nuevo Celta”, que comenzaba con la estación oscura. Los antiguos celtas creían que la línea que une a este mundo con el Otro Mundo se estrechaba con la llegada del Samhain, permitiendo a los espíritus (tanto benévolos como malévolos) pasar a través. Los ancestros familiares eran invitados y homenajeados mientras que los espíritus dañinos eran alejados. Se cree que el uso de trajes y máscaras se debe a la necesidad de ahuyentar a los espíritus malignos.Su propósito era adoptar la apariencia de un espíritu maligno para evitar ser dañado. El Samhain también era un momento para hacer balance de los suministros de alimentos y el ganado para prepararse para el invierno. Las hogueras también desempeñaron un papel importante en las festividades. Todos los otros fuegos se apagaban y en cada hogar se encendía una hoguera en la chimenea. Los huesos de los animales sacrificados se lanzaban a la hoguera.