6.8.09

el gato te busca

Había imaginado
la historia de un gato
que se desvanecía.
Y era tal mi cansancio,
que el gato,
permanecía,
mezclándose,
con una de mis constantes
pesadillas.

A la mañana
ha venido el gato,
ha entrado a la casa,
con una mirada complicada,
ha maullado de una extraña manera,
parece que ha venido buscándote,
pero no te encuentra
porque tú no estás,
no estás
como si nunca hubieras estado.
Y el gato está actuando
de una manera extraña,
como si supiera
que estabas
pero que ahora
todo ha terminado.
Entonces el gato
ha roto una planta,
ha reboleado un tapete,
ha arañado la mesa
y subido al balcón,
siempre buscándote.
Y tú no estás...
como si nunca hubieras estado.
Entonces el gato,
inconforme,
sale por la puerta del jardín y,
con ese caminar hipnótico,
se aleja,
desaparece en el bosque,
y se va.

Cuando tú llegas,
encuentras tu casa,
sola,
vacía,
un poco desordenada,
como siempre,
desordenada,
vacía
y muy sola.
Y la tristeza te embarga.
Quisieras que estuviera el gato,
pero parece que el gato no está,
parece como si el gato
no hubiera estado jamás.

Al final del día,
no hay nadie en esta casa,
ni el gato
ni tú,
solo queda esa sensación de mierda:
desorden,
soledad,
vacío...
quisiera yo también
poder desaparecer.

Y tal vez
por eso sueño,
esperando encontrarme con el gato,
o contigo,
o con alguien más,
que me haga reír,
que me haga olvidar
que alguna vez tuve un gato,
una vida,
un motivo...

Y ahora no hay nada,
como si nunca lo hubiera habido.

4 comentarios:

Filiola dijo...

No me hagas esto. Si alguien tiene que estar contenta y llena de motivos en estos momentos sos vos. Déjame a mí los malos viajes, que los tengo bien cubiertos.
Te mando muchos besos. A todos. Hasta a los gatos esquivos.

Carlos R. Lever dijo...

Me capturaste desde la primera línea que me hizo pensar en los muchos gatos que he visto sin sonrisas y en las pocas sonrisas que he visto sin gatos.

Creo que no te referías a eso pero me quedé cautivo de todas maneras.

Joe dijo...

Cuando era niño sonaba en la radio una canción que me resultaba extraña porque no lograba entender. Era para mi un titulo muy cómico para una letra muy triste. ¿Quién no reiría al pensar en un gato de color azul? Como de caricatura. Claro en ese entonces yo no sabía que el azul era el color de la tristeza.

Tu texto me recordó esa vieja canción.

Pobres gatos, siempre andan metidos en las peores situaciones.

Amorexia. dijo...

es algo que siempre me ha llamado la atención... como algo es algo y luego nada. La nada es curiosa, no es algo, pero existe.

Deshora.

(me gusta tu texto, es que el gato sabe)