21.1.10

el gato y la simbología ambivalente III

III




El gato como demonio
- ¿Y cómo sabes que tú estás loco?
- Para empezar -repuso el Gato-, los perros no están locos. ¿De acuerdo?
- Supongo que sí --concedió Alicia.
- Muy bien. Pues en tal caso -siguió su razonamiento el Gato-, ya sabes que los perros gruñen cuando están enfadados, y mueven la cola cuando están contentos. Pues bien, yo gruño cuando estoy contento, y muevo la cola cuando estoy enfadado. Por lo tanto, estoy loco.(1)


Es alrededor del siglo XI que comienzan a surgir las connotaciones negativas sobre los gatos a través de supersticiones de dominio popular como el famoso gato negro que se cruza en tu camino. Particularmente en territorios celtas, donde la brujería era una práctica común antes de los cristianos e incluso antes de romanos, es donde la iglesia católica encabezó su primer cruzada en contra de los gatos a quienes difamaban como brujas metamorfoseadas o familiares de brujas que fungían como espías entre la comunidad y, nuevamente, como interlocutores de este mundo y el más allá. 


La justificación de encontrar en el gato un enemigo del hombre y aliado del diablo puede ser primeramente debido a que son criaturas nocturnas de hábitos curiosos, pero mucho más importante es el hecho de que el gato, siendo un animal tan cercano al hombre desde hace nueve mil años, nunca ha sido capaz de someterse a una entera domesticación como en el caso del perro, cuya evolución de ojos tiernos, lo ha convertido de cazador de patos en mejor amigo del hombre.


Por lo anterior, a lo largo y ancho del período medieval, en Europa se hizo costumbre perseguir a los gatos. Se estableció la fiesta de San Juan como una tradición para quemar brujas y gatos sin distinción. Sin tomar en cuenta que, indirectamente se estaba cazando al cazador. No se necesita ser matemático para saber que, al disminuir la población de gatos en Europa, se incrementó la población de ratas, lo cual, entre muchas otras desventuras, acarreó la proliferación de la Peste Negra, una verdadera amenaza diabólica para la raza humana. Se cree que la plaga, originaria de Asia, llegó al continente Europeo, a través de moscas que a su vez contagiaban ratas que a su vez contagiaban humanos. Algunos estudios consideran que la pandemia provocada por la Peste Bubónica aniquiló alrededor del 30% al 60% de la población europea. (2)


La ailurofobia, este miedo irracional a los gatos, disminuyó alrededor del siglo XIV en la población sobreviviente a la peste. Así, los gatos volvieron a poblar el continente Europeo y las nuevas colonias de altamar, como exóticos compañeros de la realeza y colaboradores de los sirvientes, trabajadores y campesinos que apreciaban su diligencia y extrema limpieza. También se convirtieron en amigos de los intelectuales ilustrados que no tomaban en serio las supersticiones de la iglesia y, en cambio, consideraban al gato un ejemplar asombroso del mágico reino animal ahora, con el Renacimiento, redescubriéndose. Ya decía Leonardo Da Vinci que el más pequeño de los felinos puede considerarse una obra maestra.


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[1] Lewis Carroll, Alicia en el País de las Maravillas, Londres, 1865,  fragmento del capítulo “Cerdo y Pimienta.
[2] Stéphane Barry and Norbert Gualde, in L'Histoire n° 310, June 2006, pp.45–46, say "between one-third and two-thirds"; Robert Gottfried (1983). "Black Death" in Dictionary of the Middle Ages, volume 2, pp.257–67, says "between 25 and 45 percent".

3 comentarios:

goolian dijo...

Me encantó la idea de que al perseguir gatos, el predador de las ratas, favorecieron la diseminación de la Peste Negra !!
Gracias.

P.S. : leíste "A distant mirror" de Barbara Tuchman ?

diminui dijo...

no lo leí! alguna vez lo vi en la biblioteca...

tu lo tienes? está bueno?

goolian dijo...

Sí lo tengo en inglés y en castellano.
Es un estudio detallado del siglo XIV y lo propone como espejo social del XX.
Le busco.