21.9.12

fantástico álbum de olores y sonidos personales.



planto cilantro para abrir el portal que me lleva a la cocina de la casa de san jerónimo hace 25 años. no tengo tantas recetas, solo me gusta mirarlo, recordar que coriander significa "chinche", agarrarlo con las manos, partirlo, llevarme los dedos a la nariz, escuchar a mi abuela rosita decir: julia, la salsa está muy picosa oye!

en mi álbum de olores está: el pasto recién cortado de casa de mi mamá, los rosales de la parroquia de san jerónimo, el olor del océano pacífico desde las montañas de tierra colorada camino a acapulco, el desodorante del mustang de papá (en forma de frutillita), los frijoles a punto de hervir revoloteando sobre mi tarea de álgebra en 4o año, el olor a naftalina de casa de mamá rosita (mi abuela), malenito (mi perro maltés) recién bañado, la loción que usaba mi primer novio arnoldo, el olor inconfundible de los tamales oaxaqueños bajo la voz de esa grabación aún más inconfundible que inunda la ciudad de México las mañanas de domingo: "son tamales, ricos y deliciosos, calentitos, tamales oaxaqueños," la crema berreta y taladrante que usaba -usa- mamá y que invariablemente se mezclaba con el melón que partía para el desayuno.


en mi soundtrack personal: a letter to elise (en honor a mi amiga elisa y mis años trabajando para la cuarta pared), la sonata 31 de beethoven (en honor a mi amigo y profesor de piano), la voce poco fa por mis años de ópera en méxico y mi primer maestra de canto.  los boleros mexicanos que le cantaba a mi abuela en la playa, a las 3 de la tarde, esperando la puesta del sol. mi amiga carmina y yo cantando "a little fall of rain" en una puesta estudiantil de los miserables. la primera vez que escuché common people de pulp en una casettera en el golf de mi amor platónico de la secundaria. the first of the gang to die (la canción que escucho para recordar a sofía, mi amiga del jardín de infantes que falleció hace dos años). escuchar the hills are alive with the sound of music para cruzar los alpes. cate y su hermoso hijo cantando the toe tapping blues en un aula de la planta baja de un tradicional instituto de inglés en la capital argentina…

me han regalado un libro que contiene la correspondencia entre Alejandra Pizarnik y León Ostrov. al leer la contratapa descubrí la siguiente frase "la confianza depositada en su ex-analista y el esfuerzo de éste por sostenerla a pesar de la distancia otorgan a estas cartas una particularidad que las distingue de muchas de las dirigidas a otros destinatarios."

los boleros están esperándome todavía en la arena caliente de la playa el revolcadero, donde canté por última vez para deleite de doña rosa: amor eterno, acompañada de un trío de guitarras desafinadas y guitarrón panzón. niños indígenas de ojos enormes nos miraban, siempre riendo, esperanzados en vender un collar de caracolitos o plátanos fritos con salsa. 

hoy mi perra flecha se ha vuelto a escapar.

la imagen la tomé de Hablo de Mí

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Vanessa, tenés razón, tu sobre ti (o sobre vos, como decimos por mis pagos) es muy parecido a mi “sobre mí”. Son textos hermanados en la nostalgia, en esos aromas inolvidables que aparecen de pronto y nos llevan . A mí también me ha encantado leerte, a través de tus palabras escuchar a tu abuela Rosita y por medio de ella, a la mía.
Y también observo que tenés un blog de cocina, yo también :)) Es que los aromas, los sabores, la cocina… la memoria, los abuelos, la nostalgia, la infancia….
Por otra parte, hermosísimo regalo el que te hicieron, la correspondencia entre Alejandra Pizarnik y León Ostrov.
Te mando un gran abrazo y te agradezco que te hayas comunicado conmigo, Alejandra.

Susana Castro Conti dijo...

Qué lindo tu relato y los recuerdos que compartís!
Gracias :)

Vanessa Alanís dijo...

Ale grandes coincidencias!

Gracias Susana, un placer compartir y ser leída