19.11.12

catalinas sur



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Tan breve es Catalinas Sur que te deja con ganas de volverlo a leer. Tal como The Sea  de John Banvielle, es un libro circular. Podría incluso ser un extracto de cualquier fragmento de García Márquez, salvo que esto no es Macondo; es Buenos Aires…

y Catalinas Sur
está vivo

Nos encontramos ante la descripción de un rioba musical, un momento redondo, una memoria aromática. Donde las paredes finas enamoran a los desconocidos. Donde toda la gente se pierde entre calles sin nombre, porque no consigue ubicarse o porque le gusta bailar en el río cuando suben las aguas.

Catalinas Sur, en la memoria de Anahí Flores, es un lugar del realismo mágico porteño. Un espacio en la frontera cultural de miles de inmigrantes que pusieron los primeros ladrillos y los primeros fideos de esta fantástica experiencia social.

Pasa un barco.
Desde el barrio, se escucha la sirena.
Los vecinos se toman un segundo:
recuerdan
el día que llegaron al puerto
más de un siglo atrás
aunque nunca 
hayan cruzado  el océano.


Cambiar de página es ser bombardeada dulcemente por ojos soñadores, trasnochados efervescentes, almas nostálgicas que quieren vivir cerca del mar pensando que eso los mantendrá cerca de sus recuerdos.

Así es Buenos Aires a los ojos de esta lectora, que devora una vez por semana los poemas simples y melodiosos de Anahí Flores como para ratificar la idea de que esta ciudad es un lugar fantástico, infinito, que vale la pena explorar.

Suspirando por la noche que se escapa por la ventana, los árboles que se abrazan en la plaza, los olores de la nostalgia centroeuropea que invaden las cocinas paralelas de la pampa, y las viejas que caminan al sur del mundo. Catalinas…

Doble aplauso merece este compendio de poemas al estar impreso y encuadernado por Eloísa Cartonera. Una editorial que literalmente recicla cartones para dignificarlos envolviendo poemas hermosos por su liviandad y franqueza.

La poesía es una cosa de todos los días, que está enmarañada con la ficción, la nostalgia, la magia y la música.

Imposible no pensar en el gran maestro Ray Bradbury que prologó Farenheit con la siguiente frase “si os dan papel pautado, escribir del otro lado”.

pasa el mate de la mano de él a la de ella,
deja un vapor en el aire.
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Anahí Flores, Catalinas Sur, Eloísa Cartonera, 2012.

2 comentarios:

Margen Visual dijo...

Qué comentario de buena lectura! Sé de algunos de esos textos desde que eran concebidos y tu lectura me hace confirmar cosas...

MC. dijo...

coincido! me encanta Catalinas Sur!

Besos!