7.9.06

pocos días como hoy

Cuando estoy triste
escribo
escribo
escribo
para no estar muerta.

Cuando estoy sola
me leo
releo
reflexiono
sobre mis letras
para recordar
cómo se respira.

Pero ahora
pocas veces
me siento inspirada,
-hastío habitual-
me da pereza escribir
no se me ocurren
grandes ideas,
la inercia
atrófiame
los dedos.

Me siento feliz.

Cuando estoy feliz,
llena de emociones
desconocidas,
soy egoísta
sólo pienso en mi.

Felicidad infinita
que se desvanece
por ser una inconstancia
universal.

Cuando estoy feliz
Mi mente radiante
piensa en ti
en voz alta
sin tener que escribir
sin reafirmarme
un carajo.

Mis dedos
dejan de buscar
calor en el golpeteo
ansioso de un teclado
muerto.

Mis pulmones
no necesitan un manual
para absorber el aire
putrefacto
alrededor.

Mi vida comienza
donde mis sueños
poetas
y toda esta
basura emocional
terminan.

Hay días
como hoy
en que extraño
la poesía...

Mañana gris
taza de té...

soledad absoluta
atmósfera artificial.

Recreo el escenario
lugo de detalle
a full
para poder escribir,
reescribir,
escribir...

Empero sé
a la función
una charada;
estoy muy viva
contenta
estás presente
mis palabras
redundantes
no tienen
la emoción
que les brindaba
la soledad
y el melodrama
habitual
de mis mañanas...

Guardo el poema
en el cajón,
escondo al poeta
dentro del caparazón.

Borro el camino
por la arena
me incrusto
dentro del cemento
capitalino,
me quedaré
varada
en el letargo
de esta emoción.

Tomo un puñado
de sonrisas
las guardo en el bolso
con firme intención
de irlas repartiendo
hoy
-sin caretas-
por toda la ciudad.

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