28.4.05

diálogos efímeros XIII

- Es un pedo decir palabras en inglés cuando estás hablando en español.
- ¿Cómo en una oración?
- Si, como decir “me compré un General Motors y no me ha funcionado como esperaba”.
- Ya.
- Mi maestro de literatura en la preparatoria podía hacer eso con un acento británico perfecto y regresar al español sin trabas.
- Eso no es tan complejo.
- ¿Cómo no? Imagina a un yugoslavo hablando en inglés y tener que decir “Yugoslavia” en yugoslavo.
- ¿Aunque Yugoslavia no exista?
- En realidad en la región hablan serbio, croata, albano, griego, turco y hasta montenegrino… pero no existe el idioma yugoslavo.
- A ver, dime una palabra en montenegrino.
- No pues ni idea.
- Sería como cuando subtitulan las películas que ponen “ring ring [teléfono sonando]” pero en montenegrino sería “cgrfrgn cgrfrgn [ruido de gato gordo y estéril mientras se ahoga con una bola de pelo]” y eso para decir que alguien toca la puerta.
- Eso no tiene sentido.
- El montenegrino tampoco.
- Por eso se han de matar en Bosnia.
- Si, el sonido ha de ser insoportable.

26.4.05

pink glove

Cocker / Senior / Mackey / Doyle / Banks

You'd better watch what you're wearing if you want him to come round and see you tonight. Ma Ma Ma. He doesn't care what it looks like just as long as it's pink and it's tight. Ma Ma Ma. Oooh, so what should you do? Should you stop being you? Just to be how he wants you? Oooh, say you'll visit your mum then tell me that you'll come and meet me in the afternoon. He's got your heart, he's got control. Oh God, you might as well know. I know you're never going to be with me but if you try sometimes then maybe you could get it right first time. I realise that you'll never leave him but every now and then in the evening. You could get it right first time. I know you think I've got to be joking but if you touch him again then I'm going. You got it right first time. Get it right first time. Now you've done it once now he wants you to wear your pink glove all the time. Ma Ma Ma. Oooh, so what should you do? Should you stop being you? Just to be how he wants you. Oooh, say you'll visit your mum then tell me that you'll come and meet me in the afternoon. He's got your heart, he's got control. Oh God, you might as well know. I know you're never going to be with me...etc. Oh you'll always be together 'cos he gets you up in leather. So you know what to wear at the end of the day and I'd laugh if I saw but I'm out of the way. Yeah it's too long ago, shouldn't care anymore but I wanted to know; is it as good as before? Yeah it's hard to believe that you'd go for that stuff, all those baby-doll nighties with synthetic fluff. Yeah it looks pretty good and it fits you OK, wear you pink glove babe he put it on the wrong way. Jesus. I know you're never going to be with me...etc.


24.4.05

luna de mar

mi cabeza piensa
que tengas buen viaje...
mi corazón dice
mierda
y más mierda.
horas
cigarros,
infernal comezón
de sintético aire acondicionado.
la luna espectando
desde antier
y luego ayer...
insomnio agotador
de horas suspendidas
quiero volver al mar
o tal vez no...
sólo quiero dejarme de rascar el brazo
tomar algo fuerte
dejar de sentir
volver a pensar
terminar tantas y tantas cosas que hay por hacer.
al final lo único claro
es que no estoy
no estás
y estúpidamente
te extraño.

21.4.05

cono naranja de membrillo

esta hermosa serpiente
no ha muerto...
ha dejado el casco,
puesto sus gafas
y partituras dentro del canasto
iéndose a cantar a la playa...

Aunque el "Man of la Mancha" jamás será lo mismo sin ese Quijote y Sancho que se han quedado lejos... siempre en mi sueño ideal.

volveré pronto


15.4.05

diálogos efímeros XII

- Odio no dormir si estoy agotado.
- Yo también, sobretodo cuando duermes y no descansas.
- O cuando duermes o no sueñas.
- O cuando sueñas tan pesado que no descansas.
- Y ves el techo horas y horas.
- Yo por eso puse estrellitas en mi techo, así las cuento, porque odio las ovejas.
- Jajaja, pondré pitos o algo.
- ¡Qué escándalo! Se nota que estás lleno de odio.
- ¡Qué lépero! siempre bajando a lo más vulgar… ¡¡qué asco!!!
- No es para tanto, mientras estén pintados... no vayan a ser de verdad y te gotee el techo por las noches.
- ¡¡¡guácala!!!
- ¿si verdad?
- Ahora si me echaste a perder mi fantasía.
- Y yo pensaba que mis sueños eran pesados…
- Jajaja ya quiero mis estalactitas.
- Y cuando haga calor, tendrás un baño sauna.
- Estalactitas goteadoras.
- Llévelo, llévelo de a dos por uno.
- Ya hace calor ¿no?
- Siempre que alguien comienza a hablar del clima significa que la conversación está jodida.
- ¡Si caray! me di cuenta. Es que no me pude imaginar el sauna.
- Ni hablar… esto ya mamó.

12.4.05

jaxaipa

Y Jesús sabe que hacer. Da un paso decidido al frente y golpea a Don Ramón. Un golpe al cacique es la muerte segura, pero Jesús sabe que la vida de arrepentimiento es peor. Lo sabe, la ha vivido. Don Ramón cae del golpe. Jesús agarra a Lupe del brazo. Huirán, sí, eso harán. A la ciudad. Será como la primera vez. Pero esta vez juntos. Don Ramón reacciona de la sorpresa inicial y rápido saca su pistola. Un disparo seguro le da a Jesús en el vientre. Éste cae. El piso del seguro es frío.

Y Jesús está tirado ahí, sobre ese piso tan común en los edificios de gobierno. Ve sus manos, están viejas y arrugadas de nuevo. Se trata de incorporar. Pero no puede. Un dolor punzante le recorre el cuerpo. Voltea a ver su vientre y se da cuenta de que sangra. Ve a todos que con indiferencia siguen en la fila, están acostumbrados a nunca quitar su cara. A menos que estén con un conocido, la máscara se queda puesta. Jesús se muere, una bala en el vientre. Y él lo sabe.

De la multitud se separa una joven. Es ella. Trae el semblante que a Jesús le agrada. Lupe se acerca. Trae las flores blancas y hermosas. Las pone a un lado y acaricia la cara de Jesús. Jesús sonríe con su chimuela dentadura. Otro dolor punzante le recorre el cuerpo. Al abrir los ojos de nuevo Lupe no está. ¿La soñó? ¿Soñó todo? Se vuelve a tratar de incorporar cuando la herida de bala lo detiene. Por lo menos esto es real, de eso está seguro. Acostado voltea y ve el ramo de flores. ¡Son reales! Pero ahora están marchitas, como si muchos años hubieran pasado por ellas…

Jesús sabe lo que tiene que hacer. Respira profundo, de la forma en que se debe respirar el último soplo de vida…

EXHALA

8.4.05

intercourse

Esa tarde, cuando regresó del colegio, se dio cuenta de que habían rayado de nuevo la puerta principal.
“Mierda” se dijo mientras se imaginaba los alaridos de su madre cuando lo viera. Pero la conciencia de tener que limpiar la madera con el producto-específico-de-alta-calidad lo antes posible se desvaneció ante la resignación de aguantarse las ganas de mear mientras perdía valiosos minutos en quitar los mil cerrojos del portón colonial convertido ahora en orinal del poodle-rata-fina de la casa vecina y mural comunal de los “huele-thínner” de la prepa de gobierno más cercana… algo llamó su atención y volteó al prenderse una luz al otro lado de la calle y ver que la vecina ya había vuelto de sus vacaciones.
No lo dudó. Apresuró el paso, contribuyó en la decoración de la puerta de su mamá cuando se le resbaló la llave de seguridad, abrió como pudo, se fue desabrochando la faldita colegiala y milagrosamente no orinó el pasillo. Sentada tuvo que apretar el abdomen, hacer correr el líquido amarillo entre sus piernas lo más rápido posible y buscar entre los cajones algún resto de papel de baño. Nada. Es lo malo del baño de visitas… nunca nadie lo usa y ni la criada se preocupa por revisar si hay papel, pañuelos desechables o de jodido una revista vieja. Ni hablar. Se subió la tanga y sintió las gotitas correr por la entre pierna mientras subía las escaleras.
Buscó el mejor ángulo en su cuarto pero no se alcanzaba a ver. Probó desde el cuarto de sus padres pero estaba demasiado frente, demasiado obvio. Finalmente no le quedó más que el pasillo, área común sin privacidad, sólo le quedaba esperar que la suerte le favoreciera y nadie decidiera regresar a casa temprano.
Justo a tiempo, veía que ella ya había encendido las velas; las flores, los espejos, la música… todo parecía igual que siempre pero esta vez algo nuevo apareció desde las sombras: un hombre sosteniendo una botella de vino o champaña o lo que fuera, y tres copas.
La colegiala comenzó a restregarse entre las sombras, las piernas entumidas le indicaban que esta vez el cosquilleo no sería suficiente y terminaría arrastrándose toda entumida al final de la función.

Ahí estaba aquel hombre, no muy grande, probablemente menos de 40, rubio, camisa deportiva, pantalones color beige y pies descalzos. Ahí estaba la vecina, tan tranquila como siempre, revisando las velas, acercándose al aparato de sonido seguramente a cambiar la canción o modular el volumen y ahí estaba el futuro dueño de la tercera copa, recostado sobre el sillón. Personaje inusual, joven, no más de 25, moreno, grandes ojos inquietos, cabello corto, la nariz un poco roja, no era el estilo pero tampoco hacía desentonar el cuadro.
El que tomó la iniciativa fue el güerito, algún polvo le dio al moreno para que se lo metiera por la nariz. Se miraron muy raro, como si fueran cómplices. De pronto el moreno le tomó la mano y se la lamió, pegó un brinco y corrieron a encerrarse en la habitación de junto y la vecina, tomó su abrigo, las llaves y salió.

Julieta estaba que se cagaba, desde el pasillo no se veía la otra habitación, sabía que tenía que arriesgarse o se perdería el eclipse. Abrió el clóset de blancos, hizo un gran tiradero, se trepó sobre la caja del vestido de novia de su mamá para alcanzar la última repisa y tomar los binoculares del abuelo. Saltó de la caja ahora inservible y toda manchada de las gomas de sus zapatos. Aprovechó para quitarse los calzones que ya de por sí estaban todos mojados y subió a la azotea.
Desde ahí tuvo que hacer malabares para conseguir el ángulo perfecto, saltó el fregadero, la reja de tender y hasta el tanque de gas. “Sólo espero que tantos pinches raspones al final valgan la pena”.
Por fin del otro lado de la casa, sin calzones, con las rodillas percudidas, la respiración entrecortada y los binoculares ahorcando su cuello, se agazapó junto al nicho por donde pasan los cables de teléfono y televisión, tomó una profunda bocanada de aire y ajustó las mirillas del binocular.

Los dos hombres de había encerrado, ahora totalmente desnudos y aparentemente drogados con algo que no era marihuana, se acariciaban como bestias salvajes, desde lejos podía observarse como dos pares de duras nalgas se movían sin parar en una cama desflorada. Súbitamente se detuvieron, miraron hacia la puerta, al parecer alguien estaba tocando. El moreno se cubrió con una de las finas sábanas de seda de la vecina ausente pero no dejó de hacerle sexo oral al otro. El chico guapo le hizo señas para que reanudara lo que estaba haciendo y le empujó la cabeza hacia el pene, pero la puerta comenzó a abrirse lentamente y una mujer asomó la cabeza; era una sirvienta, con todo y uniforme. Una chavita con ojos de borrego a medio morir entró al cuarto y se quedó petrificada.
El rubio se quitó al moreno de encima, se paró sin pudor alguno y le tomó la mano, algo le dijo que la pobre gata no supo si reír, ruborizarse o cagarse de miedo. Ella no respondió y el tipo le puso la mano sobre su pene y comenzó a hablar con el moreno, las reacciones de la criada son difíciles de describir, quitó la mano, el tipo aún de pie, se la volvió a agarrar, esta vez con más fuerza, la volvió a colocar sobre su pene y ella no paraba de reír. No volvió a retirar la mano, al contrario, la apretó contra el miembro del otro y empezó a masturbarlo.
El moreno se había incorporado, hasta lo drogado se le ha de haber quitado de la impresión, el hombre más grande acercó a la sirvienta a la cama, se recostó y jalándole bruscamente el cabello, la hizo acercar la boca a donde estaba la mano. Mientras ella lo besaba, él le dijo al moreno que se acercara, tomó delicadamente su sexo y lo lamió cual paleta de limón.
De pronto el moreno se soltó, se acercó a sus ropas y sacó algo de ahí. Luego se acercó a la chica y de las greñas la soltó provocando un gesto de dolor en la cara del otro hombre. El moreno trató de abrirle la boca a la extraña, ésta se negó, se acercó a su cuello y la tomó con las dos manos, dijo algo y el rubio le agarró los brazos. El moreno soltó una mano y forzó la boca de ella hasta que tragó lo que haya sido que sacó de su camisa, le levantó la cabeza y le escupió para obligarla a tragar bien. Finalmente lo hizo y luego comenzó a chillar.
Pasaron unos momentos, el hombre de la iniciativa la tomó en brazos para consolarla. El moreno parecía molesto por algo y seguían discutiendo. De pronto se callaron y ella ya parecía más tranquila pero algo ruborizada, como que le dio calor. El tipo rubio le quitó el delantal, la camisa de esclava que usan las criadas y hasta el sostén color azul turquesa que contenía dos pequeños y firmes senos. Ella le besaba el cuello y el moreno no dejaba de estar molesto. Ambos hombres volvieron a discutir mientras el primero la seguía acariciando, parecía estar ida… en el viaje de su vida. Dejaron de discutir, el moreno se acercó de nuevo al sillón por su ropa, encabronadísimo. El rubio le arrancó la falda y la tanguita a la sirvienta -que en ese momento, así sin ropa, dejó de parecerlo- montándosela encima mientras disfrutaba los gritos de placer. Pero el moreno no se estaba vistiendo, traía uno de esos penes de plástico en las manos, le abrió las nalgas a la vieja, fuertemente le metió esa cosa por atrás, sin lubricante ni nada, el gesto de placer en su cara se desfiguró súbitamente por el de un grito de dolor. Se abrazó al rubio llorando de nuevo y los dos tipos ahogándose de la risa. La cosa de plástico entraba y salía de su ano y ella comenzó a cabalgar, después el moreno le sacó el pene sintético y se lo acercó a la boca, pero el rubio lo paró y lo obligó a meterle el pene real. Con una mano lo forzaba por las nalgas y con la otra se masturbaba. Finalmente el rubio se corrió, tan fuerte como pudo, mojándole a ella toda la cara conteniendo un gesto entre asco y satisfacción. La levantaron, ella parecía inconsciente… la llevaron al sillón, el moreno entró al baño y salió con un vaso con agua, le mojó la cara, ella reaccionó sólo cuando el moreno le abrió la boca para venirse dentro, mientras el rubio se orinaba en sus senos.
Toda orinada, manchada, mojada, extasiada y extremadamente drogada, la chica cayó al suelo, el rubio volvió del baño con una inyección que no le hizo nada pero ellos ya estaban muy descargados. Comenzaron a pelear, el moreno gritaba histérico, se vistió y se largó, el rubio volvió al baño, sacó una cubetita y volvió a mojarle el rostro a la sirvienta… ella no reaccionaba.

Del otro lado de la calle, los pájaros dejaban de trinar, el sol comenzaba a ocultarse y Julieta, con las piernas abiertas, las rodillas raspadas y un cigarro en la boca, pensaba que estas cosas sólo le pasaban a la gente que prefería espiar a sus vecinos que mal cogerse a su novio adolescente.

3.4.05

such great heights

The Postal Service





I am thinking it's a sign that the freckles
In our eyes are mirror images and when
We kiss they're perfectly aligned
And I have to speculate that God himself
Did make us into corresponding shapes like
Puzzle pieces from the clay
True, it may seem like a stretch, but
Its thoughts like this that catch my troubled
Head when you're away when I am missing you to death
When you are out there on the road for
Several weeks of shows and when you scan
The radio, I hope this song will guide you home

They will see us waving from such great
Heights, 'come down now,' they'll say
But everything looks perfect from far away,
'come down now,' but we'll stay...

I tried my best to leave this all on your
Machine but the persistent beat it sounded
Thin upon listening
That frankly will not fly. you will hear
The shrillest highs and lowest lows with
The windows down when this is guiding you home


1.4.05

diálogos efímeros XI

- Oye..oye..
- Oigo.
- Te tengo una propuesta ... indecorosa...claro está.
- Ah bueno. Suena bien. A ver... dime.
- Ah, pues te iba a proponer que...si teníamos sexo mañana.
- ¡uy qué lástima! mañana trabajo.
- Que triste.
- Sino con todo gusto.

pd: para todos aquellos morbosos, diminui no participó en esta conversación, sólo la robó. Pero a petición de una de las partes, las identidades deben permanecer encubiertas (aunque, claro, pueden hacer sus apuestas en la sección de comentarios)