versos borgeanos

Va anocheciendo
olor a café
vino fresco
condimentos digeridos.

Transcurre la velada
sin luz ni tacto
te vas acercando
escucho "cien dólares vale la felicidad eterna"

eternidad en tu pecho
y te busco a tientas
en falsa niebla provocada,
tabaco en empaque de humo
a través de la concurrida habitación.

La luz le va ganando
la partida a la fiesta,
se despiden los amigos
sus humores tras ellos
nos interesan poco
nada...

y el café sigue oliendo en vos
aunque con frío,
nicotina entre tus dedos
acaricia mis mejillas congeladas
reaccionando mi cuerpo
y acidez estomacal.

La vida no es más
que un intercambio de olores.

Intento desesperadamente
deshacerme de los tuyos
que han quedado
impresos
en mis cavidades nasales.

Busco en la cerveza
olor suficiente
para desprenderme
de todos mis muertos...

Y al mismo tiempo
todos mis viajes
se aferran
perpetuo deseo
que tu oído izquierdo
imperfecto
te hará recordar
el olor de mis besos.

Antes no quise hablarte
sino escribirte
y vos no quisiste leer
mis versos...
cosas que pasan,
errores que se comenten...

papeles al aire,
fría la noche
pierde mis palabras...
versos efímeros
en una vida
destinada
a recolectar olores.

Hoy intento
comunicarme
en vano,
la tecnología me lo impide
tu manera de ser también.

No quiero pasar la vida
recordando
tu olor en mi pasado...
prefiero volver a olfatear
tu aliento
mientras recitas
los versos borgeanos
como si fuera
la primera vez.

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