3.6.05

"we don't need no education"

Llega María. Se acomoda las gafas de rata. Limpia su banca con un pañuelo. No podemos ocultar las risas nerviosas. Alguien comenta “¡está loca!”. El profe pide silencio. El que expone dice: “los indígenas buscan recuperar su libertad” ¿Qué gran mamada! ¿Cuándo la perdieron… cuándo la tuvieron?
María limpia su cuaderno y borra más líneas con la goma. El “pequeño-burgués-de-pseudo-izquierda” le pinta huevos a su cuate el Matías quien prefiere llamarlo “el mafias”; las personas así de distintas pueden convertirse en mejores amigos después de una buena peda.
“¿Quién sabe algo de Othón de Mendizábal?” Vaya manera de hacernos pendejos. Nadie contesta, sólo nos limitamos a burlarnos del asno que lo compara con Lombardo Toledano. Alguien más rebasa la marca al decir que el tal toledano era del PC mexicano… Puro retrasado mental en este lugar. Uno se rasca la nariz con ganas, me impresiona cómo no se ha sacado un seso… alguien dice que ya lo ha intentado varias veces pero que al parecer el tipo carece de la masa gris. Mi compañerita de junto se hiperventila mientras comenta que “el ñoño” está mamado y María ha sacado un cepillo de su morral de gamuza con el que cepilla su saco de botones dorados. Entra el señor contador Público… maestría y un puesto miserable; la clase lo conoce como “el pitufo”. La compañera No. 4 levanta la mano para balbucear una idiotez y luego enfrascarse –enfrascarnos por desgracia- en una discusión absurda… un polidiálogo como le gusta decir al maiztro.
- La política cardenista y el indigenismo de Othón Mendizábal y de Vicente Lombardo Toledano tiene como objetivo (…)
- ...Mientras que la política de Lázaro Cárdenas se puede considerar como un encuentro con el resurgimiento de las masas populares (…)

15 minutos parafraseando pura chingadera. Hasta que alguien dice bien inconsciente de lo que sale por su hocico “la postura del autor es incoherente”… lástima que el autor fuese mi maestro, mismo que al escuchar estas palabras se eriza cual puercoespín que es y yo aprovecho para amenizar la tarde gritando “¡que hable el autor, qué se defienda! Dígales prof lo que uste’ realmente quiso decir en su obra. ¡Ilumínenos!”

El boicot funcionó, la clase no dejó de reírse hasta que “sonó la campana” y pienso mientras guardo este pedacito de papel en la bolsa de mi mochila roja: esto es lo que pasa cuando han suprimido la única puta banca zurda de toda la escuela y he tenido que dejar de tomar apuntes porque se me acalambra el brazo que escribe en el aire.

- ¡María deja con una chingada de limpiar tus lentes! ¿Qué no vez que por más que te esfuerces acá todo es una mierda?



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