10.7.05

carta a sofìa


¿Sabes? Sé, por lo que me cuentan, que apenas eres una pequeña pequeñita criatura de escasos ocho meses de (útero)edad, sé que no hemos tenido el gusto (o el susto) de conocernos, sé además que estas líneas no las leerás por ti misma hasta pasados los seis años y que no les tomarás valor hasta que seas una mujer.

Hablando de mujeres, déjame contarte una pequeña pequeñita historia.

Imagina a dos mujeres, con todo lo que esta pequeña palabra tiene en su gran contenido, que se conocieron siendo niñas. Imagina ahora a dos niñas que, al conocerse, comenzaron a hacerse mujeres juntas. Imagina que esas dos mujeres además de sólo “ser”, han tenido la ventura de ser más que Seres; de ser amigas. Imagina una vida llena de traspiés, sueños, conflictos, risas, llantos, logros y traiciones; ahora, imagina dos de la misma vida. Dos vidas totalmente distintas, (dis)totalmente similares, (anti)totalmente perfectas, que están (f)un(d)idas por un lazo pequeño pequeñito (de tu mismo tamaño) que se llama cariño.

¿Sabes? Este mundo que te espera es llamado por los seres racionales como “El mundo perfecto”, es llamado por los intelectuales como “el mundo no perfecto”, es llamado por la gente como “mundo”, es llamado de muchas maneras, y es llamado por mí como la “eterna tontería”.
Te preguntarás, “bueno, si es una tontería, entonces ¿cuál es el sentido de vivirla?” Lo chistoso de que sea una tontería es que no debes de prestarle mucha atención a sus problemas sin solución; es sólo un mundo con principio y fin. Lo curioso de que sea eterna es que, tarde o temprano (o más temprano en la mañana que en la tarde), uno se acostumbra aprende y contribuye.
Voltaire dice que el ser humano por sí mismo, utilizando su propia razón, no puede cambiar el curso de la historia. Pero si todos los hombres utilizan su propia razón, pueden ayudar a cambiar el movimiento (des)lento de los acontecimientos influyendo en su especie. Como un granito, pequeño pequeñito de arena (como tú alguna vez lo fusite).
Y finalmente, el propósito de estar P(v)arados sobre esta Tierra circular, es buscarle sentido a tu pequeña pequeñita existencia.

Me gustaría hacer un paréntesis “(“ o quizás un par de ellos “(así está mejor)” para disculparme, por si esta carta te parece complicada, aburrida o cualquier otra cosa. Soy una pseudo-intelectual que, posiblemente lo único bueno que haga en la vida es escribir. Ray Bradbury decía que uno debe de escribir, (des)escribir y escribir… para no estar muerto. Esto, estas líneas compuestas de puras letras y de puro amor, te las escribo con el corazón deseando que llegues a ser una persona valiosa que le quite un poco el gris a este mundo tan prontamente acabado. Te escribo para no estar muerta. Te escribo estas líneas por si, alguna vez llegase a faltarte de dónde agarrarte, encuentres una gran cantidad de caracteres, de letras, de frases, de párrafos, de textos y de ideas que, posiblemente no te ayuden de mucho, pero te recordarán que en este mundo sigue existiendo el amor, sigue prevaleciendo la amistad, sigue viviendo una voz en cada corazón que nos permite actuar o des actuar en una realidad tan llena de fantasías.

En estos momentos, tu tía Nadine está pensando “chale, que elevado”; o tal vez no. Posiblemente los versuchos me(enfermé)ntales de tu tía Vanessa la estén conmoviendo, siempre le ha gustado cómo escribo. Pero a eso me refería párrafos atrás: Me refería a dos mujeres totalmente únicas que se conocieron en la infancia para crecer juntas y que son lo que son en el presente por una infancia feliz llena de personas dedicadas única y exclusivamente a hacernos la vida interesante. Nosotras somos dos mujeres que no sabemos de qué material está hecho el mundo, que no nos interesa saber si hay una fuerza natural universal que rige nuestras acciones y que, definitivamente, no nos incumbe el partido de la semifinal de la Copa Confederaciones, eso sí, ayer nos pasamos toda la tarde interesadas en buscar ropita linda para regalarte en tu (pre)fiesta de cumpleaños.

Pero algo te aseguro Sofía: Yo me conozco, por gracia divina yo conozco a esa otra mujer y por desgracia no he tenido la venia de conocerte a ti. Y, sin embargo, te puedo jurar que nosotras seremos de esas personas que dediquemos gran parte de nuestra vida a brindarte cariño y apoyo, y un cuarteto de brazos para hacerte sentir una persona dichosa, y ayudar en la formación de una mujer de bien que contribuya con Sabiduría a su especie y le haga un gran honor al nombre que se le ha (im)puesto.
Me resta por decir que esta vida no es un sueño dorado, pero definitivamente se necesita de los sueños para seguir viviendo. Me resta decirte que sólo por ser hija de una mujer increíblemente hermosa en todo el sentido de la palabra, serás dichosa entre la escasa estadística mundial de niños que nacen con amor de sobra. Me resta decirte que te hemos esperado tanto que no nos puedes defraudar, me resta decirte que en estos momentos ya tengo ganas de llorar. Me resta decirte un montón de cosas… pero te las diré mientras vayas creciendo, si la vida, esta vida tan increíblemente enigmática, me lo permite.
Que tengas una excelente vida Sofía… ahí estaremos siempre para vigilar tus pasos por si llegas a caerte, pero recuerda: el mundo es sólo un mundo finito y una caída es solo una caída y después, indiscutiblemente sale el sol y, ya lo verás, es un sol hermoso… como ninguno.

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