6.5.05

1412

En 1412 nació Clarita… ¿quieres conocer a Clarita?
El jurado permanecía estático y sin inmutarse de la niña que jugaba en el estrado, dictaminó la sentencia.
Clara sería quemada el día siguiente al atardecer.

Desperté sudando, siempre se lo atribuyo a este calor infernal pero sé que la causa es otra. Por más que lo he intentado, mis sueños siempre terminan con esa sentencia; los gritos de Clara en la hoguera y ese dolor en los pies… punzadas de espinas que me obligan a pararme de la cama. Me rompo la madre generalmente, tiro el cenicero, piso la computadora, me incorporo junto a la ventana parándome de puntas para ver si el calambre en la planta del pie deja de ahuyentarme el sueño.

Heme de nuevo aquí: sola, sin nada que decir, con la sensación de haber dormido en otro lugar y despertar quemada. Tengo miedo, no es cierto. Tengo ganas de volver a dormir y saber porqué la condenaron. Frustrada me siento cada vez que un sueño deja de ser realidad y se convierte en mi imaginación, momentos en los cuales uno está perfectamente consciente que ha dejado de soñar y comenzado a imaginar la historia… inventándole un mejor final.
Pero al final Clara siempre muere quemada y yo despierto con calambres en los pies.


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