11.5.05

inercia cotidiana

Ya suena el procesador, seguro romperé la marca de ayer. Correcto: 24 mensajes nuevos. Ya no hay chistes, ni cadenas –afortunadamente- ni fotos, ni correos de los amigos. Sólo 24 correos atiborrados de quejas, lamentos... reclamos. Tomo un sorbo de agua caliente de ayer por la noche y un sorbo de aire nicotinado.
Leo el primero. La señora del perrito volvió a cagarse sobre el tapete del licenciado putín del 403. Bueno, creo que en realidad fue el perrito y no la señora... lástima. Piden que yo haga algo... lo mejor que podría hacer es abrirle la puerta al perro para que la próxima vez se cague dentro de la duela machiche.
Basura.
Segundo. El muy honorable presidente del comité pide que la medición del gas se haga de manera justa. Pienso “¿acaso los medidores son discrecionales?”
Basura.
Tercero. La viudita del onceavo piso no paga el mantenimiento, tiene cerrado el gas, el acceso al elevador y se baja a abrir la puerta del garaje. No paga y reclama de todo. Señora, yo le recomiendo que se cambie a una vecindad sin puertas ni ventanas así solucionará sus problemas.
Cuarto. El diputado del congreso, ratero de alta categoría propone que cancelemos la red general de gas y en vez de eso cada quien ponga su tanque estacionario independiente. Brillante exposición señor diputado, siga con esos razonamientos en la cámara y este país saldrá adelante.
Basura.
Quinto. Los roqueros del 4-B siguen haciendo ruido, no dejan dormir a mi bebé, me tienen harta. Les dejo amables notas pegadas a su puerta. Nunca hacen caso. Ahora han comenzado a tirar huevos sobre mis ventanas. Señor inquilino del 4-A, le pido que me proporcione el teléfono de los chicos a ver quién me invita una cerveza.

Suficiente. Cierro el explorador, mi estómago quiere morirse otra vez.
Si tan sólo fueran lo suficientemente ricos como para largarse del país y vivir en un suburbio suizo donde la policía los multe por todas sus pendejadas.
Ni hablar.
La gente no necesita administradores
Necesitan conciencia cívica,
Un poco de cultura,
Una pizca de respeto al prójimo
Y una nana.

Tal vez si dejara de borrar los correos o posponerlos para la tarde... tal vez y sólo tal vez, si me animara a responderles lo que siempre se me ocurre, dejarían de enviar sus peticiones, dejarían de darme trabajo, me liberarían de esta miseria cotidiana. Podría tomar mis alas, quitarles el polvo, quemar mi oficina y salir volando.


Terminaré de leer los mensajitos,
solucionaré sus problemas
o tal vez no
pero estoy segura que daré pie para que mañana los correos se dupliquen.

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